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Si quiere un hijo listo, quítele el iPad y dele una guitarra

lcr3cr / Pixabay
Cuando leí el libro de Steve Jobs, lo que más me sorprendió fue que él restringía el uso que le daban sus hijos al iPad y iPhone, en cambio, fomenta la lectura y el debate de libros y películas. Así también otros grandes de la tecnología como Bill Gates o Ev Williams (Creador de Blogger y Twitter) se preocupan porque sus hijos se nutran de experiencias con el mundo e intentan evitar el daño que ocasiona el abuso de los aparatos tecnológicos que hoy rigen la vida de millones de personas.
La periodista Abigail Campos Díez escribió para el diario El País, un fantástico artículo, apoyado por la ciencia, que destaca la enorme responsabilidad que tienen los padres para que sus hijos se desarrollen a plenitud.
El 50% de la inteligencia de su hijo vendrá determinada por sus genes, según un estudio reciente publicado en la revista Psiquiatría Molecular. Su relación con el medio a lo largo de la infancia, la adolescencia y la vida adulta terminarán de construir el jeroglífico. ¿Y qué pinta usted, progenitor de la criatura, en todo esto? “Sin los padres, el potencial intelectual del niño no se puede desarrollar”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres.La clave del desarrollo potencial del cerebro del niño está en las relaciones con sus padres. Aunque la genética tenga un peso importante, sin esa presencia no se convertiría en realidad. Es como un niño que puede llegar a medir 1,90 metros, pero si sus padres no lo alimentan bien, no lo logrará”.
También explica que el desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades:
Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad.¨
Y que la tecnología sólo es un complemento:
El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlos. La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo
No te quiero quitar más tiempo. Léelo ya y compártelo con otros padres:
Si quiere un hijo listo, quítele el iPad y dele una guitarra

El 50% de la inteligencia de su hijo vendrá determinada por sus genes, según un estudio reciente publicado en la revista Psiquiatría Molecular. Su relación con el medio a lo largo de la infancia, la adolescencia y la vida adulta terminarán de construir el jeroglífico. ¿Y qué pinta usted, progenitor de la criatura, en todo esto? “Sin los padres, el potencial intelectual del niño no se puede desarrollar”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres.La clave del desarrollo potencial del cerebro del niño está en las relaciones con sus padres. Aunque la genética tenga un peso importante, sin esa presencia no se convertiría en realidad. Es como un niño que puede llegar a medir 1,90 metros, pero si sus padres no lo alimentan bien, no lo logrará”.

Cuando un bebé nace ya cuenta con la práctica totalidad de las 86.000 millones de neuronas que tendrá en la edad adulta. La principal diferencia entre su cerebro y el de una persona mayor es que esas neuronas habrán desarrollado trillones de conexiones entre sí. Cada una de esas conexiones puede traducirse en un aprendizaje que el cerebro del niño ha realizado, según explica Bilbao en su trabajo. Los primeros seis años de vida son muy importantes, porque a partir de esa edad el niño empieza a perder parte de esas conexiones, concretamente las que utiliza menos.

Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo

Ahora que sabemos que los padres tienen la llave para el desarrollo de la inteligencia de su hijo, ¿qué podemos hacer? La respuesta del neuropsicólogo es sencilla y a la vez compleja, pero podría resumirse en quererlos, cuidarlos y compartir la vida con ellos, reforzando conductas positivas, apoyándolos, jugando (“tirados en el suelo si es necesario”), socializando, dejando que se equivoquen, dialogando todos los problemas. En eso coinciden otros expertos como Maximino Fernández Pérez, pediatra del centro de salud de La Felguera (Asturias), psicólogo y vocal de Psiquiatría Infantil de la Sociedad Española de Pediatría (AEPED). “El niño debe saber que tiene detrás unos padres que lo quieren y se preocupan por él”, afirma, y además recuerda la importancia del aprendizaje por imitación. “Los padres somos el modelo de nuestros hijos”. Tirando de refranero español, no se puede estar rogando y con el mazo dando. Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo.

Pero hay otras muchas cosas que hacer en la vida cotidiana para estimular el desarrollo cerebral de los pequeños y también otras muchas que tienen buena fama pero en realidad no son tan útiles. Las repasamos.

Apuntarlo a actividades artísticas: mejor música que teatro

Hay investigaciones que han relacionado el desarrollo cognitivo con el aprendizaje de la música (no con su mera escucha). Un estudio de la Universidad de Toronto publicado en la revista Psychological Science comparó a cuatro grupos de niños de seis años. Durante un año,

  • un grupo estudió piano;
  • otro, canto;
  • otro, arte dramático; y
  • otro grupo no recibió lecciones de ninguna clase, aparte de las clases regulares.

A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que en los dos grupos que recibieron lecciones de música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático también tuvo un aumento, pero no fue en las áreas relacionadas con el desarrollo cognitivo, sino en las de conducta y adaptación social. El grupo que no recibió lecciones registró un aumento menor en las pruebas.

DVD con imágenes y música para menores de 2 años: ni se moleste

Si en su casa ha habido un bebé en los últimos 10 o 12 años, conocerá estos DVD con imágenes sencillas de dibujos, muñecos o niños que van pasando al ritmo de piezas de Mozart o Beethoven. Se comercializaron con la idea de ser educativos, pero, tras un litigio, la compañía (Disney) terminó por anunciar que devolvería el dinero a quienes se sintieran afectados porque, después de verlos, sus niños no parecían más listos y porque hubo estudios que así lo desmintieron. De hecho, la Academia Americana de Pediatría advierte de que los menores de dos años ni siquiera deben ver televisión.

Programas de entrenamiento cerebral: para la memoria a corto plazo

En los últimos años han proliferado escuelas y programas, juegos electrónicos y hasta aplicaciones para móviles con el objetivo de entrenar y estimular el desarrollo cerebral… Sin ninguna base científica. Un grupo de niños de entre siete y nueve años de edad formó parte de un estudio de la Universidad de Cambridge para el que recibieron 25 sesiones de entrenamiento de memoria a corto plazo y comprobaron que, si bien hubo ciertas mejoras en esa parcela, no sucedía lo mismo para otras habilidades más amplias como matemáticas, lectura o escritura. “Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad. El desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades”, advierte Bilbao.

Dispositivos tecnológicos: solo a partir de 3 años

Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo

ÁLVARO BILBAO, DOCTOR EN PSICOLOGÍA

¡Este niño, qué listo es! Tan pequeño y mira cómo maneja el móvil y la tableta”. Se trata de una frase de abuelos y tíos muy común. Pero un estudio de la Universidad de Boston publicado en la revista Pediatrics sostiene que el uso frecuente de estos dispositivos por parte de menores de entre uno y tres años puede afectar no solo a su cerebro, sino también a sus capacidades de desarrollo social y emocional. El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlos. “La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo”, apunta Fernández Pérez.

Ver películas en inglés: el camino al bilingüismo

O dibujos animados. Cada día un ratito. Con el apoyo de un profesor nativo en la escuela o en las extraescolares. “Esto es más efectivo que un colegio bilingüe sin profesores nativos”, asegura Bilbao. Según el Estudio Europeo de Competencia Lingüística, los españoles no entendemos inglés porque siempre hemos escuchado la televisión doblada al español, cuando la escucha y visionado de productos audiovisuales en versión original mejora un 21% los resultados de los estudiantes en comprensión oral.

Lectura nocturna: siempre entre dos

El cuento de por la noche no puede ser una lectura rápida para que se duerman pronto y todo lo que los niños hagan en esos minutos sea mirar los dibujos. Según un estudio realizado en Canadá, lo que realmente mejora sus habilidades y estrategias de aprendizaje es compartir esa lectura: una página cada uno.

MÚSICA PARA EL FETO: HAY REACCIÓN, PERO SIN CONSECUENCIAS

EVA CARNERO

Lo que realmente oye el feto cuando usted le habla es una especie de murmullo, algo así como el ruido de fondo de un bosque. Y aunque según un estudio publicado en The Journal of the Acoustical Society of America las palabras emitidas desde el exterior son ininteligibles aproximadamente en un 50%, un equipo de investigadores liderado por Marisa López-Teijón, jefa de Reproducción Asistida del Institut Marqués, considera que es posible hacer que las palabras o la música lleguen con claridad al interior del útero vía vaginal. “A partir de las 16 semanas de gestación, el feto ya es capaz de responder a estímulos musicales“, explica la coautora del estudio Expresión facial fetal en respuesta a la emisión de música vía vaginal, publicado recientemente en la revista Ultrasond.

Pero, ¿qué sucedía cuando a los fetos de las embarazadas del estudio se les ponía música de esta manera? “Cuando aplicamos música vaginal [hay un gadget específico para ello], el 87% de los fetos movieron la boca o la lengua y cerca del 50% reaccionó abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo“, explica García Faura, quien asegura que al aplicar la música al abdomen o vibraciones sonoras no observaron los mismos resultados.

Las respuestas motoras que describe García Faura y que el profesor Prats identifica con movimientos de vocalización, constituyen “unos resultados interesantes“, pero, en opinión de la doctora Ana Riverola de Veciana, médico adjunto de Neonatología del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), “no nos permiten extrapolar que este tipo de estimulación prenatal sea beneficiosa para los fetos a largo plazo“. La experta cree que lo que el estudio muestra son respuestas faciales, y, de ahí, lo que se puede deducir es que los fetos oyen desde la semana 16, lo cual ya es muy novedoso. “Sin embargo, esto no quiere decir que el feto esté disfrutando o que ese estímulo sea positivo para su desarrollo“, dice. El doctor Fernández Pérez también añade que no hay evidencia empírica de que este acto influya en la posterior inteligencia del niño.

ABIGAIL CAMPOS DÍEZ

– 11/11/2015

Los MOOC han muerto, larga vida a los microcursos para empleos tecnológicos

Sebastian Thrun defendió este tipo de sistemas educativos, pero no resultaron tan eficaces como prometían. Ahora diseña formaciones para las habilidades que demandan las empresas tecnológicas. Foto: Technology Review

Sebastian Thrun sonríe algo torpemente cuando explica por qué ya no cree en la revolución educativa que vendió al mundo hace sólo unos años.
Este delgado y calvo pionero de la robótica ha sido clave a la hora de convencer a inversores, gobiernos y compañeros para que se gastaran millones de euros en plataformas educativas universitarias digitales denominadas MOOC (massive online open courses). Esta tecnología se presentó como algo que permitiría que cualquier persona del mundo pudiera acceder a una educación de calidad (ver La crisis de la educación superior). Thrun, que es profesor de la Universidad de Stanford (EEUU), ayudó a darles bombo cuando publicó en internet su asignatura de introducción a la inteligencia artificial en 2011, lo que accidentalmente atrajo a 160.000 alumnos.
Asombrado por la respuesta, pidió una excedencia de la universidad y también de otro trabajo de coches autónomos en el que participaba y otras investigaciones de Google para fundar Udacity, una empresa que ofrece MOOC en computación, matemáticas y física.
Consiguió más de 150 millones de euros en inversiones de capital riesgo y se alió con la Universidad Estatal de San José (EEUU) para ofrecer asignaturas canjeables por créditos universitarios oficiales. Pero dos años después del lanzamiento de Udacity, Thrun empezó a cuestionar si los MOOC realmente dejaban una huella importante en el mundo actual.
Las tasas de finalización de cursos en Udacity solo era del 2%, y la gente que terminaba solían ser alumnos muy motivados que ya disponían de una buena educación por la vía tradicional. Y mucha gente se apuntaba a los MOOC para mejorar sus perspectivas laborales, pero los proveedores parecían centrarse más en imitar las universidades que en cumplir con esa necesidad.
Thrun, que actualmente preside Udacity, no tardó mucho en cambiar de rumbo y empezar a venderse como un portal especializado para formarse en habilidades requeridas por los nuevos trabajos de la industria tecnológica. La empresa tiene acuerdos con empleadores como Amazon y Facebook para ofrecer “nanotítulos” altamente vocacionales. El responsable afirma: “Estamos encantados de habernos ido de los MOOC. Ahora somos capaces superar a las universidades con currículos que ellas nunca tendrían, lo que mejora las perspectivas de los estudiantes de encontrar un empleo“.
Udacity trabaja con socios corporativos para crear asignaturas dirigidas a producir candidatos laborales con las habilidades que necesitan las empresas, y que escasean, como Machine Learning y el desarrollo de apps móviles. Más de 30 compañías, como Intel y Samsung, han firmado acuerdos de “socios de contratación” con Udacity para ganar acceso a los graduados antes de que salgan al mercado laboral más amplio.
Thrun afirma que este modelo le permite llenar una importante, y lucrativa, brecha educativa que los MOOC universitarios no llenan. Sostiene que la tecnología ha generado nuevos empleos y cambiado otros existentes a un ritmo mayor al que avanzan las universidades, y que mucha gente no se puede permitir el tiempo y gasto que conlleva la educación convencional de todos modos.
El desajuste entre las necesidades educativas de la gente y el concepto de una única educación universitaria en la vida es cada vez mayor“, explica. Para Thurn, “eso tenía sentido cuando la gente tenía un empleo durante toda la vida. Ahora la tecnología avanza rápidamente y la gente se ve empujada hacia empleos nuevos rápidamente“.
Udacity ofrece 12 nanotítulos actualmente, desde

Unas 3.000 personas se han graduado en estos nanotítulos durante los últimos dos años, y otras 13.000 más están matriculadas actualmente. Alrededor de 900 personas han obtenido empleos relacionados con el programa que estudiaron.

Los alumnos pagan 190 euros al mes para la mayoría de los nanotítulos, y los completan a su propio ritmo. Lo normal es completarlos en seis meses, y para estimular su motivación, la empresa devuelve la mitad de la matrícula a los alumnos que terminen en menos de un año en la mayoría de los cursos. Y si se pagan hasta 280 euros mensuales, algunos cursos adquieren el derecho de reembolso total en caso de no obtener un trabajo en seis meses tras graduarse. (Hasta ahora, sólo una persona ha hecho uso de esa oferta).
Las cuotas de los alumnos representan la mayor parte de los ingresos de Udacity, aunque algunos socios empresariales también contribuyen económicamente. En contraste, muchos boot camps tecnológicos y de codificación requieren una dedicación a jornada completa de los alumnos, y las cuotas pueden ser mucho más altas.
Dan Haddigan se matriculó en el nanotítulo de desarrollador web front-end de Udacity a finales de 2014 con la esperanza de lograr mejores perspectivas laborales que las que tenía como comerciante de arte, un trabajo que obtuvo tras graduarse de la universidad con un título de bellas artes. Elogia las informaciones personalizadas que recibió sobre los ejercicios de codificación y trabajo de proyectos que realizó, y el asesoramiento laboral que recibió una vez terminado el programa.
Haddigan completó su nanotítulo en aproximadamente cinco meses, y se dedicaba a él casi diariamente antes y después de su jornada laboral. Las dudas sobre si esta formación atípica limitaría sus perspectivas laborales se evaporaron cuando le contrataron para el primer empleo que solicitó tras finalizar el nanotítulo de Udacity. Ahora es desarrollador web de IntuitSolutions, una empresa radicada en Filadelfia (EEUU) especializada en la creación de páginas web de comercio electrónico.
Haddigan cree que la creciente necesidad de habilidades tecnológicas ha hecho que las empresas estén más abiertas a formaciones alternativas como la suya. “Están dispuestas a obviar cosas como si dispones de un título formal siempre que tengas los conocimientos“, señala.
Ese tipo de mentalidad llevó al grupo de Watson de IBM a trabajar con Udacity para cocrear el Nanotítulo de Ingeniero de Inteligencia Artificial (Amazon y la empresa china de viajes compartidos DiDi Chuxing también contribuyeron). El director tecnológico del grupo Watson, Rob High, cree que los investigadores responsables de las nuevas técnicas de inteligencia artificial seguirán procediendo de formaciones educativas convencionales de élite. Pero será necesario que un gran número de programadores y buenos responsables entienda esas tecnologías si las grandes empresas aspitan a comercializarlas ampliamente.
El nuevo modelo de Udacity encaja con las motivaciones de los alumnos y las empresas tecnológicas, lo que sugiere que podría arraigarse incluso fuera de la tecnología, según el profesor de educación de la Universidad Estatal de Pensilvania (EEUU), David Passmore.
La razonable matrícula y el marcado enfoque en el empleo tienen valor en una era en la que las matrículas universitarias son más caras que nunca, dice. La manera en la que Udacity colabora con empresas para generar cursos les proporciona una manera relativamente fácil y directa de dar forma a las competencias del mercado laboral, según Passmore, quien se imagina que el modelo se puede adaptar fácilmente a otras industrias como la fabricación.
Thurn no planea extenderse más allá de la tecnología, donde la marca de Udacity y su red son más fuertes, pero el director de la Iniciativa para la Economía Digital del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU), Erik Brynjolfsson, afirma que todavía hay un gran mercado, puesto que las capacidades tecnológicas ahora se necesitan en todas las industrias (ver De cómo la tecnología está destruyendo el empleo).
por Tom Simonite | traducido por Teresa Woods
19 Diciembre, 2016