Tag Archives: Aprendizaje

NO HAY CALIFICACIONES, NO HAY HORARIO: UNA ESCUELA DE BERLIN DA UN VUELCO TOTAL A  LA ENSEÑANZA

Los alumnos eligen sus propios temas y se motivan a sí mismos, un enfoque que algunos dicen debería ser extendido a través de toda Alemania

Una profesora con un alumno en el centro de Berlín de la escuela evangélica. Fotografía: Folleto

Anton Oberländer es un orador persuasivo. El año pasado, cuando él y un grupo de amigos se quedaron sin dinero para un viaje de campamento a Cornwall, logró hablar con el operador ferroviario nacional de Alemania para que le diera algunos boletos gratis. Tan impresionado estaba la gerencia con su chutzpah que le invitaron de nuevo a dar un discurso de motivación a 200 de sus empleados.
Anton, se debe señalar, tiene 14 años.

La confianza en sí mismo del adolescente berlinés es en gran parte el producto de una institución educativa única que ha dado un vuelco total a las convenciones de la enseñanza tradicional. En la escuela de Oberländer,

  • No hay calificaciones hasta que los estudiantes cumplan 15 años,
  • Sin horarios y
  • No hay instrucciones de clase.
  • Los alumnos deciden qué asignaturas quieren estudiar para cada lección y
  • Cuando quieren tomar un examen.

El plan de estudios de la escuela se lee como la pesadilla de cualquier padre de helicóptero. Los temas establecidos se limitan a

  • matemáticas,
  • Alemán,
  • Inglés y
  • Ciencias Sociales,

Complementado por cursos más abstractos como

  • “Responsabilidad” y
  • “retos”.

Para el desafío, los estudiantes de 12 a 14 años reciben 150 € (£ 115) y envían una aventura que tienen que planificar por sí mismos. Algunos van de kayak; otros trabajan en una granja. Anton se fue de trekking a lo largo de la costa sur de Inglaterra.

La filosofía detrás de estas innovaciones es simple: a medida que los requisitos del mercado de trabajo están cambiando, y los teléfonos inteligentes e Internet están transformando las formas en que los jóvenes procesan la información, la directora de la escuela, Margret Rasfeld, argumenta, la habilidad más importante que una escuela puede pasar a sus estudiantes es la capacidad de motivarse a sí mismos.

Miren a los niños de tres o cuatro años, todos están llenos de confianza en sí mismos“, dice Rasfeld. “A menudo, los niños no pueden esperar para comenzar la escuela. Pero frustrantemente, la mayoría de las escuelas de alguna manera logran desentrañar esa confianza “.

La Escuela Evangélica del Centro de Berlín (ESBC) está tratando de hacer nada menos que “reinventar lo que es una escuela“, dice. “La misión de una escuela progresista debe ser preparar a los jóvenes para hacer frente al cambio, o mejor aún, hacerlos esperar el cambio. En el siglo XXI, las escuelas deberían verlo como su trabajo para desarrollar personalidades fuertes “.

Hacer que los estudiantes escuchen a un profesor durante 45 minutos y castigarlos por colaborar en un ejercicio, dice Rasfeld, no sólo estaba fuera de sincronía con las exigencias del mundo del trabajo moderno, sino contraproducente. “Nada motiva a los estudiantes más que cuando descubren el significado detrás de un tema por su propia cuenta“.

A los estudiantes de su escuela se les anima a pensar otras maneras de probar sus habilidades adquiridas, como codificar un juego de computadora en lugar de un examen de matemáticas. Oberländer, que nunca había estado fuera de casa durante tres semanas hasta que se embarcó en su desafío en Cornwall, dijo que aprendió más inglés en su viaje de lo que había aprendido durante varios años en la escuela.

Reinventar la educación: alumnos en el ESBC, que está ganando una reputación como escuela más emocionante de Alemania. Fotografía: Folleto

La estructura federalizada de educación de Alemania, en la que cada uno de los 16 estados planea su propio sistema educativo, tradicionalmente ha permitido que los modelos de “aprendizaje libre” florezcan. Sin embargo, a diferencia de las escuelas de SudburyMontessori o Steiner, la institución de Rasfeld intenta incorporar la autodeterminación de los estudiantes dentro de un sistema relativamente estricto de reglas. Los estudiantes que se ausentan durante las clases tienen que venir a la escuela el sábado por la mañana para ponerse al día, un castigo conocido como “silentium“. “Cuanta más libertad tenga, más estructura necesita“, dice Rasfeld.

La razón principal por la que el ESBC está ganando una reputación como escuela más emocionante de Alemania es que su filosofía experimental ha logrado entregar resultados impresionantes. Año tras año, la institución de Rasfeld termina con los mejores grados entre los gesamtschulen de Berlín, o escuelas integrales, que combinan las tres formas escolares del sistema terciario de Alemania. Los alumnos que terminaron el año pasado obtuvieron un promedio de 2.0, el equivalente a un B – a pesar de que el 40% del año habían sido advertidos de no seguir abitur, el equivalente alemán de los niveles A, antes de ingresar a la escuela. Abriendo en 2007 con sólo 16 estudiantes, la escuela funciona ahora a plena capacidad, con 500 alumnos y largas listas de espera para los nuevos solicitantes.

Dado su éxito de boca en boca, no es de extrañar que haya habido convocatorias para que el enfoque de Rasfeld llegue a todo el país. Sin embargo, algunos expertos en educación cuestionan si los métodos de la escuela pueden ser fácilmente exportados: en Berlín, dicen, la escuela puede atraer a los solicitantes más prometedores de familias acomodadas y progresistas. Rasfeld rechaza tales críticas, insistiendo en que la escuela pretende una mezcla heterogénea de estudiantes de diferentes antecedentes. Mientras una cruz adorna el salón de asambleas y cada día escolar comienza con la adoración,

  • sólo un tercio de los alumnos actuales son bautizados.
  • El 30% de los estudiantes son de origen inmigrante y
  • El 7% proceden de hogares donde no se habla alemán.

A pesar de que el ESBC es una de las 5.000 escuelas privadas alemanas, las tasas son relativamente bajas en comparación con las de Gran Bretaña, entre 720 y 6.636 euros al año. Aproximadamente el 5% de los estudiantes están exentos del pago de matrícula.

Sin embargo, incluso Rasfeld admite que encontrar maestros capaces de adaptarse a los métodos de aprendizaje de la escuela puede ser más difícil que conseguir que los estudiantes hagan lo mismo.

A los 65 años de edad y que se jubilará en julio, Rasfeld todavía tiene planes ambiciosos. Un “laboratorio de innovación educativa” de cuatro personas con sede en la escuela ha estado desarrollando materiales didácticos para las escuelas que quieren seguir el ejemplo de la ESBC. Alrededor de 40 escuelas en Alemania están en proceso de adoptar algunos o todos los métodos de Rasfeld. Uno de ellos en el distrito berlinés de Weissensee recientemente permitió a un estudiante cruzar los Alpes para un proyecto desafiante. “Las cosas sólo están empezando“, dice Rasfeld.

En la educación, sólo se puede crear el cambio desde abajo – si las órdenes vienen de arriba, las escuelas se resistirán. Los ministerios son como los petroleros gigantes: se tarda mucho tiempo en cambiarlos. Lo que necesitamos son muchas lanchas rápidas para demostrar que puedes hacer las cosas de otra manera “.


No grades, no timetable: Berlin school turns teaching upside down

Pupils choose their own subjects and motivate themselves, an approach some say should be rolled out across Germany

 

 A teacher with a pupil at the Evangelical School Berlin Centre. Photograph: Handout

Anton, it should be pointed out, is 14 years old.

The Berlin teenager’s self-confidence is largely the product of a unique educational institution that has turned the conventions of traditional teaching radically upside down. At Oberländer’s school,

  • there are no grades until students turn 15,
  • no timetables and
  • no lecture-style instructions.
  • The pupils decide which subjects they want to study for each lesson and
  • when they want to take an exam.

The school’s syllabus reads like any helicopter parent’s nightmare. Set subjects are limited to

  • maths,
  • German,
  • English and
  • social studies,

supplemented by more abstract courses such as

  • “responsibility” and
  • “challenge”.

For challenge, students aged 12 to 14 are given €150 (£115) and sent on an adventure that they have to plan entirely by themselves. Some go kayaking; others work on a farm. Anton went trekking along England’s south coast.

The philosophy behind these innovations is simple: as the requirements of the labour market are changing, and smartphones and the internet are transforming the ways in which young people process information, the school’s headteacher, Margret Rasfeld, argues, the most important skill a school can pass down to its students is the ability to motivate themselves.

Look at three or four year olds – they are all full of self-confidence,” Rasfeld says. “Often, children can’t wait to start school. But frustratingly, most schools then somehow manage to untrain that confidence.

 

The Evangelical School Berlin Centre (ESBC) is trying to do nothing less than “reinvent what a school is”, she says. “The mission of a progressive school should be to prepare young people to cope with change, or better still, to make them look forward to change. In the 21st century, schools should see it as their job to develop strong personalities.

Making students listen to a teacher for 45 minutes and punishing them for collaborating on an exercise, Rasfeld says, was not only out of sync with the requirements of the modern world of work, but counterproductive. “Nothing motivates students more than when they discover the meaning behind a subject of their own accord.

Students at her school are encouraged to think up other ways to prove their acquired skills, such as coding a computer game instead of sitting a maths exam. Oberländer, who had never been away from home for three weeks until he embarked on his challenge in Cornwall, said he learned more English on his trip than he had in several years of learning the language at school.

Reinventing education: pupils at the ESBC, which is gaining a reputation as Germany’s most exciting school. Photograph: Handout

Germany’s federalised education structure, in which each of the 16 states plans its own education system, has traditionally allowed “free learning” models to flourish. Yet unlike SudburyMontessori or Steiner schools, Rasfeld’s institution tries to embed student self-determination within a relatively strict system of rules. Students who dawdle during lessons have to come into school on Saturday morning to catch up, a punishment known as “silentium”. “The more freedom you have, the more structure you need,” says Rasfeld.

The main reason why the ESBC is gaining a reputation as Germany’s most exciting school is that its experimental philosophy has managed to deliver impressive results. Year after year, Rasfeld’s institution ends up with the best grades among Berlin’s gesamtschulenor comprehensive schools, which combine all three school forms of Germany’s tertiary system. Last year’s school leavers achieved an average grade of 2.0, the equivalent of a straight B – even though 40% of the year had been advised not to continue to abitur, the German equivalent of A-levels, before they joined the school. Having opened in 2007 with just 16 students, the school now operates at full capacity, with 500 pupils and long waiting lists for new applicants.

Given its word-of-mouth success, it is little wonder that there have been calls for Rasfeld’s approach to go nationwide. Yet some educational experts question whether the school’s methods can easily be exported: in Berlin, they say, the school can draw the most promising applicants from well-off and progressive families. Rasfeld rejects such criticisms, insisting that the school aims for a heterogenous mix of students from different backgrounds. While a cross adorns the assembly hall and each school day starts with worship,

  • only one-third of current pupils are baptised.
  • Thirty per cent of students have a migrant background and
  • 7% are from households where no German is spoken.

Even though the ESBC is one of Germany’s 5,000 private schools, fees are means tested and relatively low compared with those common in Britain, at between €720 and €6,636 a year. About 5% of students are exempt from fees.

However, even Rasfeld admits that finding teachers able to adjust to the school’s learning methods can be harder than getting students to do the same.

Aged 65 and due to retire in July, Rasfeld still has ambitious plans. A four-person “education innovation lab” based at the school has been developing teaching materials for schools that want to follow the ESBC’s lead. About 40 schools in Germany are in the process of adopting some or all of Rasfeld’s methods. One in Berlin’s Weissensee district recently let a student trek across the Alps for a challenge project. “Things are only getting started,” says Rasfeld.

In education, you can only create change from the bottom – if the orders come from the top, schools will resist. Ministries are like giant oil tankers: it takes a long time to turn them around. What we need is lots of little speedboats to show you can do things differently.”

ORIGINAL: The Guardian
 @philipoltermann
1 July 2016 

Los colegios se rebelan

Centros escolares sin asignaturas, sin libros y con libertad para los alumnos. Cada vez más colegios optan por pedagogía alternativa. Los resultados son tan sorprendentes como los métodos

Alumnos del colegio Padre Piquer durante la clase de Educación Física. VÍDEO: ÁLVARO DE LA RÚA. FOTO: LUIS SEVILLANO

El barrio de la Ventilla, en Madrid, está escondido. El Paseo de la Castellana, la avenida de Asturias y el parque de La Ventilla lo encajonan y aíslan del resto de la ciudad. En ambas calles, en los años 60, levantaron grandes edificios de viviendas para que, cuando uno entrase en Madrid por el norte, no viese desde la ventanilla la pobreza de La Ventilla. Hoy sigue siendo un barrio popular y humilde. Y, desde hace unos años, está custodiado por las cuatro torres; cuatro rascacielos que se yerguen sobre las casitas de ropa tendida en la ventana y teja gastada. En el corazón del barrio, con el recreo a los pies de los rascacielos, existe un colegio llamado Centro de Formación Padre Piquer. Parece un cole de barrio más. No lo es.

De Madrid a Vilanova de Arousa, en Pontevedra, solo hay un salto. El necesario para girar en un cruce improbable desde una carretera comarcal en pleno corazón de las Rías Baixas. Tras dos curvas y un par de baches, se llega al CEIP Viñagrande-Deiro. Otra vez, desde fuera, nada especial.

Ambos, Padre Piquer y Viñagrande, son dos de los -cada vez más numerosos- centros y colegios que imparten una educación alternativa en España. ¿Aulas fijas, asignaturas y libros de textos? Eso es pasado en estos lugares.

Estos colegios no tienen asignaturas ni libros de texto. Los profesores y los alumnos se mueven entre aulas y se mezclan por edades

Aquí trabajamos con ámbitos, no con asignaturas”. Lo explica en el laboratorio del colegio Ángel Serrano, director general del Padre Piquer, un centro que es concertado y propiedad de la Fundación Montemadrid. A él acuden alumnos a partir de 12 años, un desafío añadido en lo que a pedagogía alternativa se refiere. “Tenemos el ámbito socio-lingüístico y el matemático-científico.

  • No tenemos asignaturas ni libros de texto,
  • trabajamos con material digital,
  • en grandes grupos de unos 60 alumnos y
  • con tres o cuatro profesores.
  • Llevamos a cabo proyectos y trabajos en los que el alumno tiene la iniciativa y el profesor le va guiando.
  • Tienen un margen de libertad muy amplio,
  • ellos deciden por dónde avanzan.
  • Y encima con adolescentes, cuando lo habitual es que este tipo de metodología se implemente en educación infantil”.

Y así funciona la educación infantil en el Viñagrande, colegio público. Su director es Javier García, un joven que, hace tres años, a punto estuvo de abandonar su carrera docente. “Entré en este colegio y me encontré a profesores desmotivados y alumnos sin energía. Tenía dos opciones: o me iba o cambiábamos esto de arriba a abajo”. Y lo cambiaron.

Javier y su equipo empezaron a tirar muros y tabiques para proporcionar espacios abiertos. “Y más que tiraríamos su pudiésemos”, dice.

  • Abandonaron los libros de texto y las asignaturas.
  • Y mezclaron a los alumnos por edades.
  • Los de primero y segundo trabajan juntos, igual que los de tercero y cuarto y los de quinto y sexto.
  • En su caso, la materia de enseñanza se clasifica por contextos.
  • Tienen cuatro:
    • el humanístico,
    • el literario,
    • el matemático y
    • el científico.

Los niños van participando en proyectos, no seguimos las lecciones de un libro. En el proyecto, además de aprender la materia, la trabajan en distintos ámbitos, hacen reportajes, la tuitean, intercambian ideas… La diferencia con lo que hacíamos hace años es abismal”.

En ambos centros la atmósfera está lejos de la que un niño de los años 80 (ni hablar si nos retrotraemos más) sentía al entrar en su colegio. Mientras cruzamos el patio del colegio Padre Piquer, podemos ver a dos niñas pintando sobre sendos caballetes mientras otros chicos juegan al tenis y, de fondo, un tercer grupo completa un mural en una pared. Un ambiente renacentista en pleno barrio popular de Madrid.

Clase de Educación Física en el Colexio Viñagrande de Vilanova de Arousa.
Clase de Educación Física en el Colexio Viñagrande de Vilanova de Arousa. ÓSCAR CORRAL
 En el Viñagrande nada parece un colegio. Las aulas son amplias, luminosas y están llenas de estímulos: libros, ordenadores, murales, pizarras, juguetes, un supermercado de plástico, fotografías, cámaras de vídeo, tablets, trípodes… Los niños se mueven de un espacio a otro, sin aparente orden ni concierto. Una profesora pasa descalza por el pasillo. “Y, sin embargo, están trabajando”, dice Javier. “Están trabajando muchísimo. Cada chaval está en un proyecto y el profesor les va orientando y ayudando. Tienen que completar los proyectos de la misma forma que antes tenían que aprenderse la lección. Solo que la forma es muy distinta”.

Echando un ojo en los alumnos se perciben niños y niñas llenos de energía, ansiosos por completar proyectos. “Sentar a un niño a las 9 de la mañana y pretender que te esté escuchando cinco horas es absurdo”. Por eso, en Viñagrande, lo primero que hacen los alumnos al llegar es una hora y media de ritmo, movimiento y gimnasia. María Castro, profesora de Educación Física, lo explica. Y en su discurso emplea términos como “sinapsis, corteza cerebral, hemisferios, reflejos primitivos, psicomotricidad…”. Y lo que María cuenta es que “un niño de 6 años es puro movimiento. O los estimulamos o los medicamos en nombre de la hiperactividad para que estén seis horas sentados en silencio”.

Las nuevas corrientes

Padre Piquer y Viñagrande aplican metodologías alternativas a las habituales en el sistema educativo español. Cumplen la ley y son sometidos a inspecciones continuas. El resultado es el mismo, los alumnos salen formados. Lo que cambia es la forma.

Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, define este genérico y amplio concepto de pedagogía alternativa como “hacer las cosas de manera muy flexible. Encontrar lo que motiva a los alumnos y trabajar con eso”.

Eulàlia Torras, doctora y profesora de la Universidad Internacional de Valencia, añade que “las propuestas de la educación actual no son contrarias a la educación tradicional, al contrario, las bases se encuentran en modelos de ciencias de la educación que venimos utilizando desde hace muchos años. La innovación pone énfasis en las potencialidades de las tecnologías de la información y la comunicación”.

Los centros con métodos alternativos presentan las tasas de absentismo y fracaso escolar más bajas

Existen distintas escuelas o métodos, la mayoría de ellos creados a principios del siglo pasado. Uno de los que más éxito está teniendo es el de la escuela de Waldorf, en el que la autorrealización el alumno es el objetivo prioritario. No existen asignaturas ni libros y los niños no aprenden a leer ni escribir antes de los 7 años, ya que emplean ese tiempo en jugar y desarrollarse.

La pedagogía Montessori, de origen italiano, deja libertad al niño y el profesor se convierte en observador. El método Regio Emilia, también italiano, se basa en experiencias reales y el Changemaker busca la transformación social mediante la creatividad. Hay muchos más métodos: Doman, Kumon, Amara BerriTodos se caracterizan por diferenciarse de los métodos tradicionales y por dar mayor autonomía y libertad al alumno y al sistema de enseñanza.

Aula de enlace del Padre Piquer, donde los alumnos recién llegados a España aprenden castellano.
Aula de enlace del Padre Piquer, donde los alumnos recién llegados a España aprenden castellano. LUIS SEVILLANO ARRIBAS
Explica Eulàlia Torras que, básicamente, todos los métodos responden a tres tendencias: “
  • el conductismo,
  • el cognitivismo y
  • el constructivismo.

El constructivismo es actualmente el que cuenta con un mayor número de modelos educativos”.

“No somos hippies”

Hay padres que creen que aquí somos hippies. Y de hippy ya me dirás tú que tengo”, dice Javier Riendo, a la entrada del Viñagrande. “Una cosa es que el alumno sea más libre aquí y otra que haga lo que quiera. No. Aquí estamos constantemente vigilando, atendiendo y supervisando a los alumnos para que rindan al máximo”.

Algunos padres se creen que somos hippies. Es normal que desconfíen, pero los resultados están ahí“.

De hecho, los métodos de evaluación del Viñagrande son más rigurosos que los de colegios tradicionales. “Les calificamos a diario. Valoramos cómo desarrollan sus proyectos y tienen notas cada día. Lo que pasa es que ponemos el foco en lo positivo, en lo que se les da bien, e intentamos potenciarlo. Realizamos informes para los padres y siempre empezamos por lo bueno, por lo que se le da bien al alumno. Para que los padres se estimulen”.

En el Padre Piquer también se han encontrado con la desconfianza de algunas familias cuando, en el año 2003, instauraron su nueva metodología de trabajo. Mónica Díaz-Masa es la coordinadora del Aula Cooperativa Multitarea del colegio. “Desde que implementamos este método, solo dos familias han sacado a sus alumnos del centro. Normalmente, las familias que desconfían de este sistema, son familias con niños de muy buenas notas, que temen que si viene a un centro así empeore su rendimiento”. Sin embargo, los datos del Padre Piquer son claros: 85% de éxito escolar (graduados) y un absentismo de solo el 0,7%, uno de los más bajos de España.

Y eso en un centro con 1.100 alumnos en el que el 77% de ellos están becados. Es decir, la mayoría procede de familias de clase media y baja y con riesgo alto de abandono escolar. Por si fuera poco, en el Padre Piquer hay niños y niñas de 34 nacionalidades distintas y ocho religiones. Todo un mosaico que, para sorpresa de muchos, funciona. “A los tres meses ya notamos un cambio bestial”, dice Ángel. “A los padres que nos muestran dudas, además de explicarles en qué consiste esto, les mostramos los datos. Y son incontestables”.

Más allá de desconfianzas u opiniones, está la ley. Todas las escuelas del territorio español deben adaptarse al sistema educativo, dependiente tanto de la administración central como de las autonómicas. Este sistema obliga a incorporar competencias básicas, tales como comunicación lingüística, matemáticas, ciencia, iniciativa, civismo, etcétera. Mientras se logren estas competencias, la ley es flexible en el cómo.

Tanto el Padre Piquer como el Viñagrande, al igual que el resto de colegios de España, reciben inspecciones períodicas y deben responder ante sus respectivas Consejerías. “Ven que nuestros sistemas están funcionando y no tienen motivos para ponernos obstáculos. La administración es favorable a ir evolucionando”, explica Javier García.

De la misma forma que no queremos el sistema médico de hace 40 años para nuestros hijos, los padres no deberían querer su modelo de educación para sus hijos

Una evolución que parece inevitable. El sistema de hace solo dos décadas ya no sirve para los niños del siglo XXI. “Muchos padres imaginan la educación de sus hijos tal y como fue la suya, pero al igual que no es lo mismo ir al médico hoy que hace 40 años, tampoco la educación es igual. Los sistemas de nuestros padres no responden a las necesidades de los niños de hoy”, explica Carmen Pellicer. “Los centros con metodologías innovadoras son los que están mostrando menor tasa de absentismo escolar y menor fracaso. Eso significa que están funcionando”.

ORIGINAL: El País (España)
NACHO CARRETERO Madrid / Pontevedra
21 JUN 2017 – 08:34

Si quiere un hijo listo, quítele el iPad y dele una guitarra

lcr3cr / Pixabay
Cuando leí el libro de Steve Jobs, lo que más me sorprendió fue que él restringía el uso que le daban sus hijos al iPad y iPhone, en cambio, fomenta la lectura y el debate de libros y películas. Así también otros grandes de la tecnología como Bill Gates o Ev Williams (Creador de Blogger y Twitter) se preocupan porque sus hijos se nutran de experiencias con el mundo e intentan evitar el daño que ocasiona el abuso de los aparatos tecnológicos que hoy rigen la vida de millones de personas.
La periodista Abigail Campos Díez escribió para el diario El País, un fantástico artículo, apoyado por la ciencia, que destaca la enorme responsabilidad que tienen los padres para que sus hijos se desarrollen a plenitud.
El 50% de la inteligencia de su hijo vendrá determinada por sus genes, según un estudio reciente publicado en la revista Psiquiatría Molecular. Su relación con el medio a lo largo de la infancia, la adolescencia y la vida adulta terminarán de construir el jeroglífico. ¿Y qué pinta usted, progenitor de la criatura, en todo esto? “Sin los padres, el potencial intelectual del niño no se puede desarrollar”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres.La clave del desarrollo potencial del cerebro del niño está en las relaciones con sus padres. Aunque la genética tenga un peso importante, sin esa presencia no se convertiría en realidad. Es como un niño que puede llegar a medir 1,90 metros, pero si sus padres no lo alimentan bien, no lo logrará”.
También explica que el desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades:
Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad.¨
Y que la tecnología sólo es un complemento:
El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlos. La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo
No te quiero quitar más tiempo. Léelo ya y compártelo con otros padres:
Si quiere un hijo listo, quítele el iPad y dele una guitarra

El 50% de la inteligencia de su hijo vendrá determinada por sus genes, según un estudio reciente publicado en la revista Psiquiatría Molecular. Su relación con el medio a lo largo de la infancia, la adolescencia y la vida adulta terminarán de construir el jeroglífico. ¿Y qué pinta usted, progenitor de la criatura, en todo esto? “Sin los padres, el potencial intelectual del niño no se puede desarrollar”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres.La clave del desarrollo potencial del cerebro del niño está en las relaciones con sus padres. Aunque la genética tenga un peso importante, sin esa presencia no se convertiría en realidad. Es como un niño que puede llegar a medir 1,90 metros, pero si sus padres no lo alimentan bien, no lo logrará”.

Cuando un bebé nace ya cuenta con la práctica totalidad de las 86.000 millones de neuronas que tendrá en la edad adulta. La principal diferencia entre su cerebro y el de una persona mayor es que esas neuronas habrán desarrollado trillones de conexiones entre sí. Cada una de esas conexiones puede traducirse en un aprendizaje que el cerebro del niño ha realizado, según explica Bilbao en su trabajo. Los primeros seis años de vida son muy importantes, porque a partir de esa edad el niño empieza a perder parte de esas conexiones, concretamente las que utiliza menos.

Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo

Ahora que sabemos que los padres tienen la llave para el desarrollo de la inteligencia de su hijo, ¿qué podemos hacer? La respuesta del neuropsicólogo es sencilla y a la vez compleja, pero podría resumirse en quererlos, cuidarlos y compartir la vida con ellos, reforzando conductas positivas, apoyándolos, jugando (“tirados en el suelo si es necesario”), socializando, dejando que se equivoquen, dialogando todos los problemas. En eso coinciden otros expertos como Maximino Fernández Pérez, pediatra del centro de salud de La Felguera (Asturias), psicólogo y vocal de Psiquiatría Infantil de la Sociedad Española de Pediatría (AEPED). “El niño debe saber que tiene detrás unos padres que lo quieren y se preocupan por él”, afirma, y además recuerda la importancia del aprendizaje por imitación. “Los padres somos el modelo de nuestros hijos”. Tirando de refranero español, no se puede estar rogando y con el mazo dando. Si no dejamos que vean televisión durante la cena, no lo haga tampoco usted, ni siquiera el informativo.

Pero hay otras muchas cosas que hacer en la vida cotidiana para estimular el desarrollo cerebral de los pequeños y también otras muchas que tienen buena fama pero en realidad no son tan útiles. Las repasamos.

Apuntarlo a actividades artísticas: mejor música que teatro

Hay investigaciones que han relacionado el desarrollo cognitivo con el aprendizaje de la música (no con su mera escucha). Un estudio de la Universidad de Toronto publicado en la revista Psychological Science comparó a cuatro grupos de niños de seis años. Durante un año,

  • un grupo estudió piano;
  • otro, canto;
  • otro, arte dramático; y
  • otro grupo no recibió lecciones de ninguna clase, aparte de las clases regulares.

A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que en los dos grupos que recibieron lecciones de música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático también tuvo un aumento, pero no fue en las áreas relacionadas con el desarrollo cognitivo, sino en las de conducta y adaptación social. El grupo que no recibió lecciones registró un aumento menor en las pruebas.

DVD con imágenes y música para menores de 2 años: ni se moleste

Si en su casa ha habido un bebé en los últimos 10 o 12 años, conocerá estos DVD con imágenes sencillas de dibujos, muñecos o niños que van pasando al ritmo de piezas de Mozart o Beethoven. Se comercializaron con la idea de ser educativos, pero, tras un litigio, la compañía (Disney) terminó por anunciar que devolvería el dinero a quienes se sintieran afectados porque, después de verlos, sus niños no parecían más listos y porque hubo estudios que así lo desmintieron. De hecho, la Academia Americana de Pediatría advierte de que los menores de dos años ni siquiera deben ver televisión.

Programas de entrenamiento cerebral: para la memoria a corto plazo

En los últimos años han proliferado escuelas y programas, juegos electrónicos y hasta aplicaciones para móviles con el objetivo de entrenar y estimular el desarrollo cerebral… Sin ninguna base científica. Un grupo de niños de entre siete y nueve años de edad formó parte de un estudio de la Universidad de Cambridge para el que recibieron 25 sesiones de entrenamiento de memoria a corto plazo y comprobaron que, si bien hubo ciertas mejoras en esa parcela, no sucedía lo mismo para otras habilidades más amplias como matemáticas, lectura o escritura. “Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad. El desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades”, advierte Bilbao.

Dispositivos tecnológicos: solo a partir de 3 años

Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo

ÁLVARO BILBAO, DOCTOR EN PSICOLOGÍA

¡Este niño, qué listo es! Tan pequeño y mira cómo maneja el móvil y la tableta”. Se trata de una frase de abuelos y tíos muy común. Pero un estudio de la Universidad de Boston publicado en la revista Pediatrics sostiene que el uso frecuente de estos dispositivos por parte de menores de entre uno y tres años puede afectar no solo a su cerebro, sino también a sus capacidades de desarrollo social y emocional. El smartphone y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene capacidad para manejarlos. “La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo”, apunta Fernández Pérez.

Ver películas en inglés: el camino al bilingüismo

O dibujos animados. Cada día un ratito. Con el apoyo de un profesor nativo en la escuela o en las extraescolares. “Esto es más efectivo que un colegio bilingüe sin profesores nativos”, asegura Bilbao. Según el Estudio Europeo de Competencia Lingüística, los españoles no entendemos inglés porque siempre hemos escuchado la televisión doblada al español, cuando la escucha y visionado de productos audiovisuales en versión original mejora un 21% los resultados de los estudiantes en comprensión oral.

Lectura nocturna: siempre entre dos

El cuento de por la noche no puede ser una lectura rápida para que se duerman pronto y todo lo que los niños hagan en esos minutos sea mirar los dibujos. Según un estudio realizado en Canadá, lo que realmente mejora sus habilidades y estrategias de aprendizaje es compartir esa lectura: una página cada uno.

MÚSICA PARA EL FETO: HAY REACCIÓN, PERO SIN CONSECUENCIAS

EVA CARNERO

Lo que realmente oye el feto cuando usted le habla es una especie de murmullo, algo así como el ruido de fondo de un bosque. Y aunque según un estudio publicado en The Journal of the Acoustical Society of America las palabras emitidas desde el exterior son ininteligibles aproximadamente en un 50%, un equipo de investigadores liderado por Marisa López-Teijón, jefa de Reproducción Asistida del Institut Marqués, considera que es posible hacer que las palabras o la música lleguen con claridad al interior del útero vía vaginal. “A partir de las 16 semanas de gestación, el feto ya es capaz de responder a estímulos musicales“, explica la coautora del estudio Expresión facial fetal en respuesta a la emisión de música vía vaginal, publicado recientemente en la revista Ultrasond.

Pero, ¿qué sucedía cuando a los fetos de las embarazadas del estudio se les ponía música de esta manera? “Cuando aplicamos música vaginal [hay un gadget específico para ello], el 87% de los fetos movieron la boca o la lengua y cerca del 50% reaccionó abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo“, explica García Faura, quien asegura que al aplicar la música al abdomen o vibraciones sonoras no observaron los mismos resultados.

Las respuestas motoras que describe García Faura y que el profesor Prats identifica con movimientos de vocalización, constituyen “unos resultados interesantes“, pero, en opinión de la doctora Ana Riverola de Veciana, médico adjunto de Neonatología del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), “no nos permiten extrapolar que este tipo de estimulación prenatal sea beneficiosa para los fetos a largo plazo“. La experta cree que lo que el estudio muestra son respuestas faciales, y, de ahí, lo que se puede deducir es que los fetos oyen desde la semana 16, lo cual ya es muy novedoso. “Sin embargo, esto no quiere decir que el feto esté disfrutando o que ese estímulo sea positivo para su desarrollo“, dice. El doctor Fernández Pérez también añade que no hay evidencia empírica de que este acto influya en la posterior inteligencia del niño.

ABIGAIL CAMPOS DÍEZ

– 11/11/2015

Aprendizaje Basado en Proyectos (PBL). Explicación

Obtenga más información sobre el Aprendizaje basado en proyectos (PBL) en: http://bie.org/.
El Instituto Buck para la Educación encargó a la agencia de publicidad de vanguardia Common Craft, crear un breve video animado que explica en lenguaje claro los elementos esenciales del Aprendizaje Basado en Proyectos (PBL). Este simple video hace que los elementos esenciales de PBL cobran vida y trae a la luz las habilidades y competencias del siglo XXI (
  • colaboración,
  • comunicación,
  • pensamiento crítico)

que permitirán a los estudiantes de K-12 ser universitarios y listos para trabajar, Comunidades. Traducción proporcionada por GoLocalise.

Una revolución silenciosa

ORIGINAL: Semana
06 julio 2014

Andreas Schleicher, director de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) y coordinador de las pruebas PISA, habla sobre el programa Todos a Aprender del Ministerio de Educación Nacional.

Foto: Daniel Reina/SEMANA

Visité Colombia en un momento en que la educación —el futuro de Colombia— se ha posicionado como prioridad en el debate político y público nacional. Los últimos resultados de PISA han desencadenado una búsqueda sin precedentes de políticas y prácticas adecuadas que ayuden a los estudiantes a aprender mejor, a los profesores a enseñar mejor y a las escuelas a trabajar con mayor eficacia.

La opinión pública ha centrado su visión en el modesto desempeño de los estudiantes colombianos en comparación con los estudiantes de sistemas educativos más avanzados del mundo. Ninguna de las personas con las que hablé se consuela con el hecho de que, según los resultados de PISA, hay sólo tres países de la OCDE que muestran una tasa de mejora en las habilidades de lectura de los jóvenes de 15 años más alta que la mostrada por los jóvenes colombianos
Aquí todo el mundo quiere que Colombia juegue en la primera liga de la educación global, sabiendo que esto es mucho más importante para el futuro económico y social del país que jugar con las mejores ligas en el mundial de fútbol, en donde Colombia ya se ha ganado un lugar. 
En cierto modo, no es justo comparar a las escuelas de Colombia con las de los países de la OCDE, dado que este país enfrenta retos sociales y económicos mucho mayores; pero los responsables de las políticas públicas en Colombia entienden que, en una economía global, el punto de referencia para el éxito educativo ya no es sólo obtener una mejora en los estándares nacionales, sino alcanzar logros que se puedan comparar con los sistemas educativos de mejor desempeño a nivel internacional. Ellos comprenden que las escuelas colombianas deben preparar a sus estudiantes para colaborar, competir y conectarse con diferentes personas, ideas y valores de todo el mundo. 
Las mejoras observadas en los resultados de PISA muestran que Colombia ya está en el camino correcto. Desde que visité este país por primera vez en 2002, la educación en Colombia ha pasado por una revolución silenciosa, apenas percibida por la comunidad internacional, pero que está transformando profundamente las vidas de las personas en este país, que ha estado dominado por el conflicto armado. 
Siempre admiré a la ex ministra Cecilia María Vélez White por la forma en que estableció bases sólidas para la educación en Colombia, en medio incluso de las circunstancias más adversas, con una orientación constante en la eficacia de las instituciones y un enfoque riguroso en el aseguramiento de la calidad.
Pero el éxito de la actual ministra María Fernanda Campo, quien ha logrado llevar la educación a la gente, movilizar a los maestros y a los rectores y construir confianza en la profesión docente, no es de ninguna manera menos impresionante. La educación en Colombia se está convirtiendo en una responsabilidad de todos, con fuertes vínculos entre los sectores, con el compromiso de líderes gubernamentales, educadores, padres, empresarios y líderes de la sociedad civil como socios en la educación. La misión es “Todos a Aprender”.
Salimos de Bogotá justo antes del amanecer para Barranquilla, la ciudad natal de Shakira; pero el tema del día no es la música pop. Hoy los colombianos celebran la educación y la gran líder es la Ministra de Educación de Colombia, a quien toda la comunidad recibe con una cálida y entusiasta bienvenida.
Los estudiantes y sus familias, junto con cientos de maestros y rectores. pasan el sábado compartiendo sus experiencias en la feria regional del programa “Todos a Aprender”. La educación aquí, a unos 800 kilómetros de la capital, no se trata de política sino de crear nuevas oportunidades educativas. “Todos a Aprender” proporciona una visión integral de estas nuevas oportunidades, que comprende un sistema de instrucción que incluye materiales de aprendizaje y enseñanza, con un enfoque inclusivo de la gestión escolar, con infraestructura básica para las escuelas y la seguridad de los niños, y —quizás lo más importante– es el enfoque innovador hacia el desarrollo profesional de los maestros que se fundamenta en las buenas ideas y en la capacidad instalada que ya tienen las escuelas colombianas.
Cerca de 3.000 de los profesores más talentosos del país fueron identificados, a través de un riguroso proceso de evaluación, para servir como formadores y tutores de sus compañeros maestros. Conocí a algunos de ellos y me siento inspirado, tanto por su profesionalismo, como por su dedicación para servir como innovadores y gestores del cambio.
Al principio, los docentes miraban con prevención a estos formadores y tutores, pero ahora, ellos se han convertido en sus principales aliados, pues propician un ambiente en el cual los maestros trabajan juntos para formular mejores prácticas y que generan caminos inteligentes que conducen al crecimiento profesional de los docentes. Un grupo de maestros de Soledad (Atlántico) relata cómo el programa “Todos a Aprender” ha transformado su comunidad local de profesores, que pasaron de ser extraños que trabajaban en forma aislada en sus aulas a convertirse en colegas y amigos. Y ellos son sólo una muestra de los 88.000 maestros que ya hacen parte del programa de formación y acompañamiento docente.
Los sistemas educativos de América Latina se han caracterizado por un enfoque vertical de los gobiernos que, en su sabiduría, dictan normas que son acatadas por parte de las escuelas. “Todos a Aprender” busca darle un vuelco a este modelo, apostándole a la sabiduría generada por los mismos actores educativos, habilitando a los maestros para que sean más creativos, y pasando de un control administrativo a esquemas más profesionales de organización del trabajo.
Hablé con un grupo de maestros mayores, cuyo estatuto los protege de ser evaluados, pero que decidieron vincularse al programa de forma voluntaria, con el objetivo de mejorar su propia metodología de enseñanza y la de sus colegas, y lograr así un desarrollo profesional que fortalezca su práctica educativa. También conocí a un grupo de rectores de escuelas que discutían cómo podían llevar todo esto a un siguiente nivel, utilizando la tecnología digital para difundir la innovación y conectar las ideas de los rectores y maestros por todo el país. Un día, cuando todos los maestros del país sepan lo que estos maestros ya saben hoy, Colombia llegará al nivel de los sistemas educativos más avanzados del mundo.
No hay duda de que siempre habrá quienes se resistan al cambio. Pero “Todos a Aprender” está ayudando a los educadores a ser audaces en pensamiento y en la acción para lograr un cambio real y aterrizado. Esta visión ya se extiende a más de la mitad de los niños de primaria de toda Colombia —más de 2,4 millones de niños en total— que estudian en 22.000 escuelas, de las cuales el 77% se encuentran en zonas rurales. 
Pero, como un rector me explicó, la prueba de fuego será si “Todos a Aprender” podrá trascender el proceso electoral y logra pasar de ser un programa a convertirse en una política de Estado. Esto diferenciaría a este programa de las muchas iniciativas de reforma que se dan en América Latina y podría marcar una diferencia real para el futuro de los estudiantes, maestros y ciudadanos de Colombia.