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“Es el momento de hacer que nuestros niños sean más inteligentes que la inteligencia artificial”

ENTREVISTA | Noriko Arai, directora del Todai Robot Project »

Noriko Arai quiere revolucionar el sistema educativo para que los humanos no pierdan la batalla laboral contra los robots

Noriko Arai durante su charla TED en Vancouver.

Noriko Arai durante su charla TED en Vancouver. Bret Hartman / TED


Una vez al año, medio millón de estudiantes japoneses realizan el examen de acceso a la universidad, ocho pruebas tipo test. Menos del 3% lo harán suficientemente bien como para hacer la segunda parte, un examen escrito diseñado especialmente para el acceso a la Universidad de Tokio (Todai), la más prestigiosa de Japón. Noriko Arai, de 54 años, directora del Centro de Investigación para el Conocimiento en la Comunidad del Instituto Nacional de Informática y del Todai Robot Project, está trabajando en un robot que pueda aprobar todos estos exámenes para aprender las posibilidades y las limitaciones de la inteligencia artificial.

En 2013, tras dos años de Proyecto, el robot Todai sacó una nota suficientemente buena para ser admitido en 472 de 581 universidades privadas. En 2016, su nota estuvo entre el 20% de las mejores en los exámenes tipo test, y en entre el 1% de los mejores en uno de los dos exámenes de matemáticas. Además, fue capaz de escribir una redacción sobre el comercio marítimo del siglo XVII mejor que la mayoría de los estudiantes.Tomó información del libro de texto y de Wikipedia y la combinó sin entender ni pizca”, explicó Arai durante su reciente charla TED en Vancouver. “Ni Watson, ni Siri, ni Todai Robot pueden leer. La inteligencia artificial no puede entender, solo hace como que entiende”.

Más que contenta por su robot, Arai quedó alarmada por los resultados. “¿Cómo es posible que esta máquina no inteligente lo hiciera mejor que nuestros niños?”, se preguntaba. Preocupada por el futuro laboral de las nuevas generaciones, realizó un experimento con estudiantes y descubrió que un tercio de ellos fallaron preguntas sencillas porque no leen bien, un problema que, piensa, existe en todo el mundo. “Nosotros, los humanos, podemos comprender el significado de las cosas, algo que no puede hacer la inteligencia artificial. Pero la mayoría de los estudiantes reciben conocimiento sin comprender el significado, y eso no es conocimiento, es memorización, y la inteligencia artificial puede hacer lo mismo. Debemos crear un nuevo sistema educativo”.

Pregunta: ¿Por qué decidió una matemática como usted meterse en el mundo de los robots?
Respuesta: La inteligencia artificial consiste en intentar escribir el pensamiento en lenguaje matemático. No hay otra forma para que la inteligencia artificial sea inteligente. Como matemática creo que el pensamiento no puede escribirse en el lenguaje matemático. Descartes dijo lo mismo. Mi primera impresión fue que la inteligencia artificial es imposible. Utiliza probabilidad y estadística sumada a la lógica. En el siglo XX se usaba solo la lógica, y por supuesto que no todo puede ser escrito con lógica, como los sentimientos, por ejemplo. Ahora están usando estadística, imitando el pasado para ver cómo actuar cuando encontremos cosas nuevas.

P. No le gusta cuando la gente dice que la inteligencia artificial podría conquistar el mundo…
R. Estoy harta de esa imagen, por eso decidí crear un robot muy inteligente, utilizando lo último en investigación para ver sus limitaciones. Watson de IBM y Google Car, por ejemplo, tienden a mostrar solo las cosas buenas. Nosotros queremos mostrarlo todo. También lo que no es capaz de hacer.

P. Al intentar mejorar la inteligencia artificial, usted vio que había que mejorar la educación.

R. Sabía que mi robot era ininteligente, cargado de conocimientos que no sabe cómo usar correctamente porque no entiende el significado. Quedé estupefacta al ver que este robot que no es inteligente escribió una redacción mejor que la mayoría de los estudiantes. Así que decidí investigar lo que estaba ocurriendo en el mundo humano. Estaría más contenta si hubiera descubierto que la inteligencia artificial adelantó a los estudiantes porque es mejor en memorizar y computar, pero ese no era el caso. El robot no comprende el significado, pero tampoco la mayoría de los estudiantes.

P. ¿Cree usted que el problema es que dependemos tanto de Siri y Google para resolver nuestras dudas que por eso no procesamos la información bien?
R. Estamos analizando el porqué. Algo que podemos ver es que antes todo el mundo leía el periódico, incluso la gente pobre. Pero ahora la mayoría de las parejas jóvenes no leen el diario porque lo tienen en su teléfono. No compran libros porque la mayoría de las historias están en blogs. No tienen calendario o hasta reloj en casa porque lo tienen en el teléfono. Los niños se crían sin números ni letras en su ambiente. Y también tienden a tener conversaciones en mensajes de texto muy cortos. Tienen menos oportunidades de leer, creo.

P. Parte del proyecto Todai es ver qué tipo de trabajos la inteligencia artificial podría quitarle a los humanos.

R. En Japón, antes, todo el mundo era clase media, no había gente muy rica, ni gente muy pobre. Pero cuando la inteligencia artificial llega a una sociedad se lleva muchos trabajos, incluidos los puestos de banqueros o analistas. Quienes pierden su trabajo por culpa de la inteligencia artificial puede que no encuentren otro en mucho tiempo. Quizás haya trabajos como corregir los errores cometidos por la inteligencia artificial, trabajos muy duros y más insignificantes que nunca, como en Tiempos Modernos de Chaplin. Alguien con talento, creativo, inteligente, determinado, bueno en la lectura y la escritura, tendrá más oportunidades que nunca porque incluso si nació en un pueblo, mientras tenga acceso a Internet dispondrá de mucha información para aprender gratuitamente y llegar a hacerse millonario. Es mucho más fácil comenzar un negocio que en el siglo XX. Pero alguien que no tiene ese tipo de inteligencia, probablemente se quede atrapado entre las multitudes. Lo que pasa es que todos tienen derecho a voto, y, en ese sentido, somos todos iguales. Si cada vez hay más y más gente que se siente atrapada y solo la gente inteligente gana dinero, y los utiliza para ganar más dinero, pensarán mal de la sociedad, odiarán a la sociedad, y las consecuencias las sufriremos todos, en todo el mundo.

P. ¿Cuál piensa que es la solución?
R. Ahora es el momento de hacer que nuestros niños sean más inteligentes que la inteligencia artificial. He inaugurado el Instituto de Investigación de la Ciencia para la Educación este mes para investigar cuántos estudiantes tienen malos hábitos de lectura y escritura, y por qué, y ver cómo podemos ayudarles a modificar esos hábitos para que puedan adelantar al robot usando su poderío humano. Me gustaría que estuviéramos como en Japón de los años setenta, cuando todo el mundo era de clase media, todos nos ayudábamos y no necesitábamos más dinero del que somos capaces de gastar en nuestra vida. Todo el mundo debería estar bien educado, saber leer y escribir, pero no solo el significado literal. Todos deberíamos aprender con profundidad, leer con profundidad para poder mantener nuestro trabajo.

ORIGINAL: El País
Por Isaac HernándezIsaac Hernández
Vancouver 6 JUN 2017

NO HAY CALIFICACIONES, NO HAY HORARIO: UNA ESCUELA DE BERLIN DA UN VUELCO TOTAL A  LA ENSEÑANZA

Los alumnos eligen sus propios temas y se motivan a sí mismos, un enfoque que algunos dicen debería ser extendido a través de toda Alemania

Una profesora con un alumno en el centro de Berlín de la escuela evangélica. Fotografía: Folleto

Anton Oberländer es un orador persuasivo. El año pasado, cuando él y un grupo de amigos se quedaron sin dinero para un viaje de campamento a Cornwall, logró hablar con el operador ferroviario nacional de Alemania para que le diera algunos boletos gratis. Tan impresionado estaba la gerencia con su chutzpah que le invitaron de nuevo a dar un discurso de motivación a 200 de sus empleados.
Anton, se debe señalar, tiene 14 años.

La confianza en sí mismo del adolescente berlinés es en gran parte el producto de una institución educativa única que ha dado un vuelco total a las convenciones de la enseñanza tradicional. En la escuela de Oberländer,

  • No hay calificaciones hasta que los estudiantes cumplan 15 años,
  • Sin horarios y
  • No hay instrucciones de clase.
  • Los alumnos deciden qué asignaturas quieren estudiar para cada lección y
  • Cuando quieren tomar un examen.

El plan de estudios de la escuela se lee como la pesadilla de cualquier padre de helicóptero. Los temas establecidos se limitan a

  • matemáticas,
  • Alemán,
  • Inglés y
  • Ciencias Sociales,

Complementado por cursos más abstractos como

  • “Responsabilidad” y
  • “retos”.

Para el desafío, los estudiantes de 12 a 14 años reciben 150 € (£ 115) y envían una aventura que tienen que planificar por sí mismos. Algunos van de kayak; otros trabajan en una granja. Anton se fue de trekking a lo largo de la costa sur de Inglaterra.

La filosofía detrás de estas innovaciones es simple: a medida que los requisitos del mercado de trabajo están cambiando, y los teléfonos inteligentes e Internet están transformando las formas en que los jóvenes procesan la información, la directora de la escuela, Margret Rasfeld, argumenta, la habilidad más importante que una escuela puede pasar a sus estudiantes es la capacidad de motivarse a sí mismos.

Miren a los niños de tres o cuatro años, todos están llenos de confianza en sí mismos“, dice Rasfeld. “A menudo, los niños no pueden esperar para comenzar la escuela. Pero frustrantemente, la mayoría de las escuelas de alguna manera logran desentrañar esa confianza “.

La Escuela Evangélica del Centro de Berlín (ESBC) está tratando de hacer nada menos que “reinventar lo que es una escuela“, dice. “La misión de una escuela progresista debe ser preparar a los jóvenes para hacer frente al cambio, o mejor aún, hacerlos esperar el cambio. En el siglo XXI, las escuelas deberían verlo como su trabajo para desarrollar personalidades fuertes “.

Hacer que los estudiantes escuchen a un profesor durante 45 minutos y castigarlos por colaborar en un ejercicio, dice Rasfeld, no sólo estaba fuera de sincronía con las exigencias del mundo del trabajo moderno, sino contraproducente. “Nada motiva a los estudiantes más que cuando descubren el significado detrás de un tema por su propia cuenta“.

A los estudiantes de su escuela se les anima a pensar otras maneras de probar sus habilidades adquiridas, como codificar un juego de computadora en lugar de un examen de matemáticas. Oberländer, que nunca había estado fuera de casa durante tres semanas hasta que se embarcó en su desafío en Cornwall, dijo que aprendió más inglés en su viaje de lo que había aprendido durante varios años en la escuela.

Reinventar la educación: alumnos en el ESBC, que está ganando una reputación como escuela más emocionante de Alemania. Fotografía: Folleto

La estructura federalizada de educación de Alemania, en la que cada uno de los 16 estados planea su propio sistema educativo, tradicionalmente ha permitido que los modelos de “aprendizaje libre” florezcan. Sin embargo, a diferencia de las escuelas de SudburyMontessori o Steiner, la institución de Rasfeld intenta incorporar la autodeterminación de los estudiantes dentro de un sistema relativamente estricto de reglas. Los estudiantes que se ausentan durante las clases tienen que venir a la escuela el sábado por la mañana para ponerse al día, un castigo conocido como “silentium“. “Cuanta más libertad tenga, más estructura necesita“, dice Rasfeld.

La razón principal por la que el ESBC está ganando una reputación como escuela más emocionante de Alemania es que su filosofía experimental ha logrado entregar resultados impresionantes. Año tras año, la institución de Rasfeld termina con los mejores grados entre los gesamtschulen de Berlín, o escuelas integrales, que combinan las tres formas escolares del sistema terciario de Alemania. Los alumnos que terminaron el año pasado obtuvieron un promedio de 2.0, el equivalente a un B – a pesar de que el 40% del año habían sido advertidos de no seguir abitur, el equivalente alemán de los niveles A, antes de ingresar a la escuela. Abriendo en 2007 con sólo 16 estudiantes, la escuela funciona ahora a plena capacidad, con 500 alumnos y largas listas de espera para los nuevos solicitantes.

Dado su éxito de boca en boca, no es de extrañar que haya habido convocatorias para que el enfoque de Rasfeld llegue a todo el país. Sin embargo, algunos expertos en educación cuestionan si los métodos de la escuela pueden ser fácilmente exportados: en Berlín, dicen, la escuela puede atraer a los solicitantes más prometedores de familias acomodadas y progresistas. Rasfeld rechaza tales críticas, insistiendo en que la escuela pretende una mezcla heterogénea de estudiantes de diferentes antecedentes. Mientras una cruz adorna el salón de asambleas y cada día escolar comienza con la adoración,

  • sólo un tercio de los alumnos actuales son bautizados.
  • El 30% de los estudiantes son de origen inmigrante y
  • El 7% proceden de hogares donde no se habla alemán.

A pesar de que el ESBC es una de las 5.000 escuelas privadas alemanas, las tasas son relativamente bajas en comparación con las de Gran Bretaña, entre 720 y 6.636 euros al año. Aproximadamente el 5% de los estudiantes están exentos del pago de matrícula.

Sin embargo, incluso Rasfeld admite que encontrar maestros capaces de adaptarse a los métodos de aprendizaje de la escuela puede ser más difícil que conseguir que los estudiantes hagan lo mismo.

A los 65 años de edad y que se jubilará en julio, Rasfeld todavía tiene planes ambiciosos. Un “laboratorio de innovación educativa” de cuatro personas con sede en la escuela ha estado desarrollando materiales didácticos para las escuelas que quieren seguir el ejemplo de la ESBC. Alrededor de 40 escuelas en Alemania están en proceso de adoptar algunos o todos los métodos de Rasfeld. Uno de ellos en el distrito berlinés de Weissensee recientemente permitió a un estudiante cruzar los Alpes para un proyecto desafiante. “Las cosas sólo están empezando“, dice Rasfeld.

En la educación, sólo se puede crear el cambio desde abajo – si las órdenes vienen de arriba, las escuelas se resistirán. Los ministerios son como los petroleros gigantes: se tarda mucho tiempo en cambiarlos. Lo que necesitamos son muchas lanchas rápidas para demostrar que puedes hacer las cosas de otra manera “.


No grades, no timetable: Berlin school turns teaching upside down

Pupils choose their own subjects and motivate themselves, an approach some say should be rolled out across Germany

 

 A teacher with a pupil at the Evangelical School Berlin Centre. Photograph: Handout

Anton, it should be pointed out, is 14 years old.

The Berlin teenager’s self-confidence is largely the product of a unique educational institution that has turned the conventions of traditional teaching radically upside down. At Oberländer’s school,

  • there are no grades until students turn 15,
  • no timetables and
  • no lecture-style instructions.
  • The pupils decide which subjects they want to study for each lesson and
  • when they want to take an exam.

The school’s syllabus reads like any helicopter parent’s nightmare. Set subjects are limited to

  • maths,
  • German,
  • English and
  • social studies,

supplemented by more abstract courses such as

  • “responsibility” and
  • “challenge”.

For challenge, students aged 12 to 14 are given €150 (£115) and sent on an adventure that they have to plan entirely by themselves. Some go kayaking; others work on a farm. Anton went trekking along England’s south coast.

The philosophy behind these innovations is simple: as the requirements of the labour market are changing, and smartphones and the internet are transforming the ways in which young people process information, the school’s headteacher, Margret Rasfeld, argues, the most important skill a school can pass down to its students is the ability to motivate themselves.

Look at three or four year olds – they are all full of self-confidence,” Rasfeld says. “Often, children can’t wait to start school. But frustratingly, most schools then somehow manage to untrain that confidence.

 

The Evangelical School Berlin Centre (ESBC) is trying to do nothing less than “reinvent what a school is”, she says. “The mission of a progressive school should be to prepare young people to cope with change, or better still, to make them look forward to change. In the 21st century, schools should see it as their job to develop strong personalities.

Making students listen to a teacher for 45 minutes and punishing them for collaborating on an exercise, Rasfeld says, was not only out of sync with the requirements of the modern world of work, but counterproductive. “Nothing motivates students more than when they discover the meaning behind a subject of their own accord.

Students at her school are encouraged to think up other ways to prove their acquired skills, such as coding a computer game instead of sitting a maths exam. Oberländer, who had never been away from home for three weeks until he embarked on his challenge in Cornwall, said he learned more English on his trip than he had in several years of learning the language at school.

Reinventing education: pupils at the ESBC, which is gaining a reputation as Germany’s most exciting school. Photograph: Handout

Germany’s federalised education structure, in which each of the 16 states plans its own education system, has traditionally allowed “free learning” models to flourish. Yet unlike SudburyMontessori or Steiner schools, Rasfeld’s institution tries to embed student self-determination within a relatively strict system of rules. Students who dawdle during lessons have to come into school on Saturday morning to catch up, a punishment known as “silentium”. “The more freedom you have, the more structure you need,” says Rasfeld.

The main reason why the ESBC is gaining a reputation as Germany’s most exciting school is that its experimental philosophy has managed to deliver impressive results. Year after year, Rasfeld’s institution ends up with the best grades among Berlin’s gesamtschulenor comprehensive schools, which combine all three school forms of Germany’s tertiary system. Last year’s school leavers achieved an average grade of 2.0, the equivalent of a straight B – even though 40% of the year had been advised not to continue to abitur, the German equivalent of A-levels, before they joined the school. Having opened in 2007 with just 16 students, the school now operates at full capacity, with 500 pupils and long waiting lists for new applicants.

Given its word-of-mouth success, it is little wonder that there have been calls for Rasfeld’s approach to go nationwide. Yet some educational experts question whether the school’s methods can easily be exported: in Berlin, they say, the school can draw the most promising applicants from well-off and progressive families. Rasfeld rejects such criticisms, insisting that the school aims for a heterogenous mix of students from different backgrounds. While a cross adorns the assembly hall and each school day starts with worship,

  • only one-third of current pupils are baptised.
  • Thirty per cent of students have a migrant background and
  • 7% are from households where no German is spoken.

Even though the ESBC is one of Germany’s 5,000 private schools, fees are means tested and relatively low compared with those common in Britain, at between €720 and €6,636 a year. About 5% of students are exempt from fees.

However, even Rasfeld admits that finding teachers able to adjust to the school’s learning methods can be harder than getting students to do the same.

Aged 65 and due to retire in July, Rasfeld still has ambitious plans. A four-person “education innovation lab” based at the school has been developing teaching materials for schools that want to follow the ESBC’s lead. About 40 schools in Germany are in the process of adopting some or all of Rasfeld’s methods. One in Berlin’s Weissensee district recently let a student trek across the Alps for a challenge project. “Things are only getting started,” says Rasfeld.

In education, you can only create change from the bottom – if the orders come from the top, schools will resist. Ministries are like giant oil tankers: it takes a long time to turn them around. What we need is lots of little speedboats to show you can do things differently.”

ORIGINAL: The Guardian
 @philipoltermann
1 July 2016 

“El profesor del siglo XXI tiene que enseñar lo que no sabe”

Considerado por The Economist como uno de los 50 pensadores más influyentes del mundo en el ámbito de la gestión empresarial, Peter Senge se empezó a interesar por la educación tras el éxito en diferentes universidades de Estados Unidos de su best-seller La Quinta Disciplina. Publicado en 1990, el libro contiene las claves para hacer competitiva cualquier institución con una estrategia de aprendizaje diseñada por el propio Senge.
En 1991, fundó la Society for Organizational Learning (SOL), una red de innovación en el aprendizaje en la que participan más de 19 empresas y organizaciones y mil escuelas públicas y privadas de diferentes parte del mundo. Senge ha visitado Madrid para impartir un seminario de liderazgo a los profesores de la Institución Educativa SEK.
Pregunta. ¿Cuáles son las principales transformaciones que debe afrontar la escuela?
Respuesta. Lo más importante es que llegue el final de la escuela tal y como la conocemos. Todos hemos ido al mismo tipo de colegio, no importa si el centro educativo está en España, Reino Unido o China. La fórmula siempre es la misma: los profesores tienen el control y los alumnos no son proactivos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo debería ser, de hecho no creo que haya un modelo único, pero sí un principio claro: adultos y niños aprendiendo a la vez. La idea de que los profesores tienen las respuestas y por eso lideran el aprendizaje ya no sirve, nadie sabe cómo se resolverán los problemas que ya nos afectan hoy, como, por ejemplo, el cambio climático. Los niños lo saben y por eso no se enganchan a la escuela, porque el profesor actúa como si tuviese todas las respuestas. El aprendizaje en el colegio se centra en evitar cometer errores. El contexto autoritario dentro de la escuela es tal que los chicos solo quieren complacer al maestro.
P. ¿Cómo puede funcionar una escuela pretendiendo que alumnos y profesores tengan los mismos intereses?
R. Los docentes tienen que crear nuevas fórmulas pedagógicas para que los niños aprendan cosas sobre las que no hay respuestas claras. Singapur comenzó en el año 2000 su proceso de transformación del modelo educativo y el eje fue crear un entorno en el que todo el mundo aprendiese: profesores, alumnos y padres. Supuso un cambio radical, teniendo en cuenta que habían heredado el modelo británico, muy profesor-céntrico. El aprendizaje giraba en torno a la figura del experto. Dijeron basta y ahora los profesores plantean retos reales y los estudiantes aportan soluciones. No solo se plantean problemas artificiales para resolver en el aula. A los alumnos les motiva ayudar a su comunidad a ser más efectiva. La forma de hacerlo con un niño de ocho años o un adolescente de 18 es distinta, pero el principio es el mismo.
P. ¿Cómo tiene que afrontar el profesor su día a día en el aula?
R. Solemos decir que el profesor del siglo XXI tiene que enseñar lo que no sabe. Ahí empieza la innovación. Lo primero que tienen que hacer es desaprender, olvidar los métodos pedagógicos tradicionales. Es muy difícil porque tienen una identidad muy fuerte y se sienten orgullosos de estar al frente de la clase. Creen que mantener el orden y la atención en su discurso es lo que les hace buenos profesores y tal vez sea ese el problema, las lecciones magistrales brillantes. Para que se produzca el cambio tiene que haber una masa crítica de esos adultos en las escuelas que diga basta. Esto no va sobre decidir buenas o malas respuestas, sino sobre afrontar problemas reales. Conseguir que un niño de 12 años entienda por qué hay problemas de drogadicción en su barrio.
P. ¿Qué papel tiene la tecnología en la transformación del modelo?
R. Tecnología moderna y pedagogía anticuada, ese suele ser el patrón. Muchas escuelas están gastando grandes cantidades de dinero en comprar ordenadores para los alumnos porque creen que la tecnología lo cambia todo, y no es así. Hay que innovar en las técnicas de aprendizaje.
P. ¿Cree que los contenidos estáticos como las matemáticas o la literatura se deberían modificar dentro de los programas académicos?
R. Hay que enseñar esos contenidos de forma distinta. Los buenos profesores de matemáticas saben la diferencia entre el aprendizaje mecánico, en el que los chicos aprenden a escribir ecuaciones, y el profundo, en el que entienden el porqué. Uno de los docentes de nuestra red SOL, que trabaja en un colegio público de Boston, ha desarrollado un método en el que los niños se enseñan álgebra entre sí. Ha dedicado más de 20 años a crear problemas muy complejos y ni los mejores estudiantes de álgebra pueden resolverlos por sí solos. En el primer mes del curso imparte clases magistrales cortas para enseñar los fundamentos básicos, y el resto del año los alumnos trabajan en grupos de cuatro. El docente es importante porque ha diseñado la metodología, no actúa como un profesor sino como un facilitador.
Peter Senge tras impartir un curso en la Universidad Camilo José Cela. KIKE PARA
P. ¿Con qué escuelas está trabajando?
R. La Society for Organizational Learning, que fundé en 1991, es una red de investigadores y profesores en activo de diferentes partes del mundo. Sobre todo trabajamos con colegios públicos de Estados Unidos, porque es ahí donde están las carencias más graves, pero también colaboramos con colegios privados que sean innovadores. Estamos en contacto con más de mil escuelas en el mundo. Nuestra misión es buscar innovadores para conectarlos entre sí, para que entiendan que no están aislados. Hay una revolución que está ocurriendo, cientos de profesores usan Flipped Classroom (clase invertida) o el aprendizaje por proyectos. El problema es que no hay vías de comunicación entre ellos.
P. La clave para el cambio, ¿la tienen los gobiernos o las escuelas?
R. En Singapur, por la naturaleza del país, el Gobierno lideró la transformación. Pero no es una buena referencia, es un territorio muy pequeño, casi como una ciudad. En la mayoría de lugares, los líderes han sido los directores de los centros y los docentes, grupos pequeños que han querido dar un giro a su cultura de aprendizaje. El cambio tiene que arrancar en la escuela, que funciona como una institución local.
Es un error ser tan rígidos con la edad porque los niños avanzan a distintas velocidades
P. ¿Qué modelo educativo actual cree que debería replicarse?
R. No se trata de copiar a Finlandia o Singapur. Hay que ser menos rígidos con la edad porque los niños avanzan a distintas velocidades. No tiene sentido dividirles en cursos por edad. La escuela industrializada, ese es el problema. En las líneas de ensamblaje todo el mundo se movía al mismo ritmo y precisamente fue la era de la industrialización la que hizo a los lentos estúpidos. Hace unos años conocí en Los Alpes a un físico austríaco que había trabajado con el Nobel de Física danés Niels Bohr -le concedieron el premio de 1922-, probablemente el físico más brillante de la historia. Le pregunté cómo era trabajar con él y me dijo que era muy lento, pero que cuando entendía algo, realmente lo entendía. La mayoría de científicos son pacientes, reflexionan, se toman su tiempo. Durante décadas se les ha hecho creer a los niños que no poder avanzar al ritmo que marca la escuela es sinónimo de ser idiota.
P. ¿Cree que la certificación supone un freno para el aprendizaje?
R. La evaluación más efectiva es la del propio alumno analizando su progreso, la autoevaluación. Pero ahora ese rol lo asume el profesor. Los buenos docentes crean un entorno en el que los estudiantes mejoran constantemente y pueden juzgar de forma objetiva cómo están evolucionando. En Estados Unidos, a los profesores se les coloca en rankings en función de los resultados que sus alumnos obtienen en los exámenes estándar. Todo lo que está demasiado mecanizado carece de sentido. El problema no es la herramienta, sino el uso que se hace de ella. El objetivo debería ser estudiar qué técnicas de enseñanza funcionan mejor que otras y por qué.
P. El pedagogo británico y conferenciante Ken Robinson critica que la escuela mata la creatividad. ¿Cuál cree que es la explicación?
R. Los niños dejan de ser curiosos por el miedo a cometer errores, y como consecuencia de eso, también dejan de ser creativos. En mis clases suelo preguntar a mis alumnos cuántos de ellos decidieron a los diez años que no se les daba bien cantar, o que no eran muy buenos en dibujo. La gran mayoría levanta la mano. Entre los cinco y los diez años se internalizan esos miedos a no dar la talla y los chicos simplemente dejan de hacerlo. Hace unos años, un educador me dijo que no tenemos ni idea del drama que sufren los niños en la escuela. Los profesores están en una posición de autoridad y pueden hacer mucho daño si no se dan cuenta del impacto que pueden tener sus mensajes.
ORIGINAL: ElPaís
By Ana Torres Menárguez, economia.elpais.com
January 23rd, 2017

Los colegios se rebelan

Centros escolares sin asignaturas, sin libros y con libertad para los alumnos. Cada vez más colegios optan por pedagogía alternativa. Los resultados son tan sorprendentes como los métodos

Alumnos del colegio Padre Piquer durante la clase de Educación Física. VÍDEO: ÁLVARO DE LA RÚA. FOTO: LUIS SEVILLANO

El barrio de la Ventilla, en Madrid, está escondido. El Paseo de la Castellana, la avenida de Asturias y el parque de La Ventilla lo encajonan y aíslan del resto de la ciudad. En ambas calles, en los años 60, levantaron grandes edificios de viviendas para que, cuando uno entrase en Madrid por el norte, no viese desde la ventanilla la pobreza de La Ventilla. Hoy sigue siendo un barrio popular y humilde. Y, desde hace unos años, está custodiado por las cuatro torres; cuatro rascacielos que se yerguen sobre las casitas de ropa tendida en la ventana y teja gastada. En el corazón del barrio, con el recreo a los pies de los rascacielos, existe un colegio llamado Centro de Formación Padre Piquer. Parece un cole de barrio más. No lo es.

De Madrid a Vilanova de Arousa, en Pontevedra, solo hay un salto. El necesario para girar en un cruce improbable desde una carretera comarcal en pleno corazón de las Rías Baixas. Tras dos curvas y un par de baches, se llega al CEIP Viñagrande-Deiro. Otra vez, desde fuera, nada especial.

Ambos, Padre Piquer y Viñagrande, son dos de los -cada vez más numerosos- centros y colegios que imparten una educación alternativa en España. ¿Aulas fijas, asignaturas y libros de textos? Eso es pasado en estos lugares.

Estos colegios no tienen asignaturas ni libros de texto. Los profesores y los alumnos se mueven entre aulas y se mezclan por edades

Aquí trabajamos con ámbitos, no con asignaturas”. Lo explica en el laboratorio del colegio Ángel Serrano, director general del Padre Piquer, un centro que es concertado y propiedad de la Fundación Montemadrid. A él acuden alumnos a partir de 12 años, un desafío añadido en lo que a pedagogía alternativa se refiere. “Tenemos el ámbito socio-lingüístico y el matemático-científico.

  • No tenemos asignaturas ni libros de texto,
  • trabajamos con material digital,
  • en grandes grupos de unos 60 alumnos y
  • con tres o cuatro profesores.
  • Llevamos a cabo proyectos y trabajos en los que el alumno tiene la iniciativa y el profesor le va guiando.
  • Tienen un margen de libertad muy amplio,
  • ellos deciden por dónde avanzan.
  • Y encima con adolescentes, cuando lo habitual es que este tipo de metodología se implemente en educación infantil”.

Y así funciona la educación infantil en el Viñagrande, colegio público. Su director es Javier García, un joven que, hace tres años, a punto estuvo de abandonar su carrera docente. “Entré en este colegio y me encontré a profesores desmotivados y alumnos sin energía. Tenía dos opciones: o me iba o cambiábamos esto de arriba a abajo”. Y lo cambiaron.

Javier y su equipo empezaron a tirar muros y tabiques para proporcionar espacios abiertos. “Y más que tiraríamos su pudiésemos”, dice.

  • Abandonaron los libros de texto y las asignaturas.
  • Y mezclaron a los alumnos por edades.
  • Los de primero y segundo trabajan juntos, igual que los de tercero y cuarto y los de quinto y sexto.
  • En su caso, la materia de enseñanza se clasifica por contextos.
  • Tienen cuatro:
    • el humanístico,
    • el literario,
    • el matemático y
    • el científico.

Los niños van participando en proyectos, no seguimos las lecciones de un libro. En el proyecto, además de aprender la materia, la trabajan en distintos ámbitos, hacen reportajes, la tuitean, intercambian ideas… La diferencia con lo que hacíamos hace años es abismal”.

En ambos centros la atmósfera está lejos de la que un niño de los años 80 (ni hablar si nos retrotraemos más) sentía al entrar en su colegio. Mientras cruzamos el patio del colegio Padre Piquer, podemos ver a dos niñas pintando sobre sendos caballetes mientras otros chicos juegan al tenis y, de fondo, un tercer grupo completa un mural en una pared. Un ambiente renacentista en pleno barrio popular de Madrid.

Clase de Educación Física en el Colexio Viñagrande de Vilanova de Arousa.
Clase de Educación Física en el Colexio Viñagrande de Vilanova de Arousa. ÓSCAR CORRAL
 En el Viñagrande nada parece un colegio. Las aulas son amplias, luminosas y están llenas de estímulos: libros, ordenadores, murales, pizarras, juguetes, un supermercado de plástico, fotografías, cámaras de vídeo, tablets, trípodes… Los niños se mueven de un espacio a otro, sin aparente orden ni concierto. Una profesora pasa descalza por el pasillo. “Y, sin embargo, están trabajando”, dice Javier. “Están trabajando muchísimo. Cada chaval está en un proyecto y el profesor les va orientando y ayudando. Tienen que completar los proyectos de la misma forma que antes tenían que aprenderse la lección. Solo que la forma es muy distinta”.

Echando un ojo en los alumnos se perciben niños y niñas llenos de energía, ansiosos por completar proyectos. “Sentar a un niño a las 9 de la mañana y pretender que te esté escuchando cinco horas es absurdo”. Por eso, en Viñagrande, lo primero que hacen los alumnos al llegar es una hora y media de ritmo, movimiento y gimnasia. María Castro, profesora de Educación Física, lo explica. Y en su discurso emplea términos como “sinapsis, corteza cerebral, hemisferios, reflejos primitivos, psicomotricidad…”. Y lo que María cuenta es que “un niño de 6 años es puro movimiento. O los estimulamos o los medicamos en nombre de la hiperactividad para que estén seis horas sentados en silencio”.

Las nuevas corrientes

Padre Piquer y Viñagrande aplican metodologías alternativas a las habituales en el sistema educativo español. Cumplen la ley y son sometidos a inspecciones continuas. El resultado es el mismo, los alumnos salen formados. Lo que cambia es la forma.

Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, define este genérico y amplio concepto de pedagogía alternativa como “hacer las cosas de manera muy flexible. Encontrar lo que motiva a los alumnos y trabajar con eso”.

Eulàlia Torras, doctora y profesora de la Universidad Internacional de Valencia, añade que “las propuestas de la educación actual no son contrarias a la educación tradicional, al contrario, las bases se encuentran en modelos de ciencias de la educación que venimos utilizando desde hace muchos años. La innovación pone énfasis en las potencialidades de las tecnologías de la información y la comunicación”.

Los centros con métodos alternativos presentan las tasas de absentismo y fracaso escolar más bajas

Existen distintas escuelas o métodos, la mayoría de ellos creados a principios del siglo pasado. Uno de los que más éxito está teniendo es el de la escuela de Waldorf, en el que la autorrealización el alumno es el objetivo prioritario. No existen asignaturas ni libros y los niños no aprenden a leer ni escribir antes de los 7 años, ya que emplean ese tiempo en jugar y desarrollarse.

La pedagogía Montessori, de origen italiano, deja libertad al niño y el profesor se convierte en observador. El método Regio Emilia, también italiano, se basa en experiencias reales y el Changemaker busca la transformación social mediante la creatividad. Hay muchos más métodos: Doman, Kumon, Amara BerriTodos se caracterizan por diferenciarse de los métodos tradicionales y por dar mayor autonomía y libertad al alumno y al sistema de enseñanza.

Aula de enlace del Padre Piquer, donde los alumnos recién llegados a España aprenden castellano.
Aula de enlace del Padre Piquer, donde los alumnos recién llegados a España aprenden castellano. LUIS SEVILLANO ARRIBAS
Explica Eulàlia Torras que, básicamente, todos los métodos responden a tres tendencias: “
  • el conductismo,
  • el cognitivismo y
  • el constructivismo.

El constructivismo es actualmente el que cuenta con un mayor número de modelos educativos”.

“No somos hippies”

Hay padres que creen que aquí somos hippies. Y de hippy ya me dirás tú que tengo”, dice Javier Riendo, a la entrada del Viñagrande. “Una cosa es que el alumno sea más libre aquí y otra que haga lo que quiera. No. Aquí estamos constantemente vigilando, atendiendo y supervisando a los alumnos para que rindan al máximo”.

Algunos padres se creen que somos hippies. Es normal que desconfíen, pero los resultados están ahí“.

De hecho, los métodos de evaluación del Viñagrande son más rigurosos que los de colegios tradicionales. “Les calificamos a diario. Valoramos cómo desarrollan sus proyectos y tienen notas cada día. Lo que pasa es que ponemos el foco en lo positivo, en lo que se les da bien, e intentamos potenciarlo. Realizamos informes para los padres y siempre empezamos por lo bueno, por lo que se le da bien al alumno. Para que los padres se estimulen”.

En el Padre Piquer también se han encontrado con la desconfianza de algunas familias cuando, en el año 2003, instauraron su nueva metodología de trabajo. Mónica Díaz-Masa es la coordinadora del Aula Cooperativa Multitarea del colegio. “Desde que implementamos este método, solo dos familias han sacado a sus alumnos del centro. Normalmente, las familias que desconfían de este sistema, son familias con niños de muy buenas notas, que temen que si viene a un centro así empeore su rendimiento”. Sin embargo, los datos del Padre Piquer son claros: 85% de éxito escolar (graduados) y un absentismo de solo el 0,7%, uno de los más bajos de España.

Y eso en un centro con 1.100 alumnos en el que el 77% de ellos están becados. Es decir, la mayoría procede de familias de clase media y baja y con riesgo alto de abandono escolar. Por si fuera poco, en el Padre Piquer hay niños y niñas de 34 nacionalidades distintas y ocho religiones. Todo un mosaico que, para sorpresa de muchos, funciona. “A los tres meses ya notamos un cambio bestial”, dice Ángel. “A los padres que nos muestran dudas, además de explicarles en qué consiste esto, les mostramos los datos. Y son incontestables”.

Más allá de desconfianzas u opiniones, está la ley. Todas las escuelas del territorio español deben adaptarse al sistema educativo, dependiente tanto de la administración central como de las autonómicas. Este sistema obliga a incorporar competencias básicas, tales como comunicación lingüística, matemáticas, ciencia, iniciativa, civismo, etcétera. Mientras se logren estas competencias, la ley es flexible en el cómo.

Tanto el Padre Piquer como el Viñagrande, al igual que el resto de colegios de España, reciben inspecciones períodicas y deben responder ante sus respectivas Consejerías. “Ven que nuestros sistemas están funcionando y no tienen motivos para ponernos obstáculos. La administración es favorable a ir evolucionando”, explica Javier García.

De la misma forma que no queremos el sistema médico de hace 40 años para nuestros hijos, los padres no deberían querer su modelo de educación para sus hijos

Una evolución que parece inevitable. El sistema de hace solo dos décadas ya no sirve para los niños del siglo XXI. “Muchos padres imaginan la educación de sus hijos tal y como fue la suya, pero al igual que no es lo mismo ir al médico hoy que hace 40 años, tampoco la educación es igual. Los sistemas de nuestros padres no responden a las necesidades de los niños de hoy”, explica Carmen Pellicer. “Los centros con metodologías innovadoras son los que están mostrando menor tasa de absentismo escolar y menor fracaso. Eso significa que están funcionando”.

ORIGINAL: El País (España)
NACHO CARRETERO Madrid / Pontevedra
21 JUN 2017 – 08:34

¿Cómo le está yendo a Finlandia con el “phenomenon learning”, el nuevo modelo de enseñanza del “mejor sistema educativo del mundo”?

Niños sentados en pelotas de ejercicio.

Las pelotas para hacer ejercicio reemplazan las sillas en esta clase de la escuela de Hauho.

Hace mucho que Finlandia es reconocida por la calidad de su educación y siempre está entre los primeros lugares en los rankings internacionales.

Ahora el país está reformulando la forma en que enseña en la era digital. En vez de centrarse en materias, está poniendo el énfasis en habilidades.

Pero no todo el mundo está feliz con los cambios y existen temores de que pueda bajar la calidad de la enseñanza.
Es una mañana helada en un remoto pueblo en el sur de Finlandia, pero esta aula de alumnos de 12 años está pensando en un lugar mucho más lejano: la antigua Roma.
Su maestro les está mostrando una reconstrucción en video -proyectada sobre la pizarra inteligente interactiva del aula- del día en que el monte Vesubio hizo erupción y destruyó la ciudad de Pompeya.
Los estudiantes forman grupos y sacan sus mini laptops.

Su tarea es comparar a la antigua Roma con la Finlandia moderna.

Nos han estado enseñando mal las matemáticas durante todo este tiempo

Un grupo analiza los baños romanos y los spa de lujo de hoy; otro compara el Coliseo con los estadios deportivos actuales.
Usan impresoras 3D para crear una versión en miniatura de sus edificios romanos, que luego formarán parte de un juego de mesa para toda la clase.
Esta es una clase de historia diferente, dice el profesor Aleksis Stenholm, que trabaja en la Escuela Secundaria Hauho.
Estos alumnos también están aprendiendo habilidades tecnológicas, de investigación, de comunicación y de comprensión cultural.
Cada grupo se está convirtiendo en experto en su tema, que luego presentará al resto de la sala“, explica.

El jugo de mesa marca la culminación del proyecto, que se lleva a cabo a la par de las clases de enseñanza normales.

Niños a la hora de almuerzo utilizando su celular.

La escuela de Hauho es relajada sobre el uso de celulares en clase y en la hora del almuerzo.

Cómo Finlandia revolucionó la enseñanza para el siglo XXI

Hace casi dos décadas que Finlandia disfruta de la reputación de tener uno de los mejores sistemas educativos del mundo.
Sus estudiantes de 15 años suelen colocarse en los primeros lugares en las tablas de medición PISA, que evalúan la lectura, las matemáticas y las ciencias.
La habilidad del país para producir resultados académicos sobresalientes resulta fascinante para muchos ya que allí los niños empiezan la educación formal recién a los siete años.
Además, tienen jornadas escolares más cortas, vacaciones más largas, muy poca tarea y no rinden exámenes.
Pero a pesar de este éxito, Finlandia está reformando su sistema, algo que considera vital en una era digital en la que los niños ya no dependen de los libros y de las aulas para adquirir conocimientos.
En agosto de 2016 se hizo obligatorio para todas las escuelas finlandesas enseñar de manera más colaborativa.

También permitir a los alumnos que elijan un tema que les sea relevante y que basen su materias en esa elección.

Mapa

Una de las claves de los cambios ha sido hacer un uso innovador de la tecnología y de fuentes fuera de la escuela.

El objetivo de esta forma de enseñanza -conocida en inglés como project o phenomenon-based learning (PBL)- es equipar a los niños con las habilidades que necesitan para desarrollarse en el siglo XXI.
Así lo explica Kirsti Lonka, profesora de psicología educativa en la Universidad de Helsinki.
Entre las habilidades que resalta está el pensamiento crítico, necesario para identificar las noticias falsas y evitar el ciberbullying (acoso online).
También la habilidad técnica para poder instalar software antivirus y conectar la computadora con una impresora.
Tradicionalmente la enseñanza se ha definido como una lista de materias y datos que uno debe adquirir -por ejemplo la aritmética o la gramática- con un poco de decoración alrededor, como clases de cívica“, dice Lonka.

Pero en la vida real nuestro cerebro no está dividido en disciplinas; pensamos de manera muy holística“, explica.

Finnish classroom

Y cuando piensas en los problemas del mundo -crisis globales, migración, la economía, la era de la posverdad- realmente no le hemos dado a nuestros niños las herramientas para lidiar con este mundo intercultural“, opina.

Creo que es un gran error hacerle creer a los niños que el mundo es sencillo y que si aprenden cierta información estarán listos para encararlo“, señaló.

Aprender a pensar, aprender a entender, estas son las habilidades que importan y además hacen que aprender sea mucho más divertido, lo que promueve el bienestar“, concluye.

Cómo Finlandia deja atrás las tradiciones escolares

La Escuela Secundaria Hauho está en una zona de bosques y lagos a unos 40 minutos en auto de la ciudad de Hameenlinna.

Con solo 230 alumnos de entre siete y 15 años, tiene un ambiente hogareño.
Los alumnos dejan sus zapatos en la entrada, en algunas clases en vez de sillas usan pelotas para hacer ejercicio y hay barras en las puertas para hacer flexiones de brazos.
Los docentes son relajados con el tema de los celulares en el aula.
Consideran que es bueno que los niños aprecien su valor como herramienta de investigación y no solo para comunicarse con sus amigos.
Niños en monopatín.

La pista de skate de la escuela se construyó gracias a una idea sugerida por los alumnos, que ayudaron a diseñarla y a reunir los fondos para su construcción.

En este día frío los alumnos más grandes se apiñan alrededor de sus teléfonos en la hora de almuerzo, mientras que algunos de los más chicos le hacen frente a los copos de nieve que caen para usar la pista de skate o las canchas de fútbol y básquet.

El director Pekka Paappanen es un ferviente creyente en el sistema PBL y busca una variedad de maneras de integrarlo al currículo escolar.
Discutimos ideas con los maestros y después me aseguro de que tengan el tiempo y el espacio para desarrollarlas“, afirma.
Creo que esto le da más poder a los docentes, pero tienen que darse cuenta de que no pueden hacer todo“, señala.
Estamos dejando atrás algunas de las viejas tradiciones, pero lo hacemos de forma lenta. El trabajo de enseñar a nuestros niños es demasiado importante y no podemos equivocarnos“.

“Todos los alumnos tienen talento”: qué está aprendiendo América Latina de la educación en Finlandia

Abordando el tema más grande de Europa en la clase

Uno de los proyectos más grandes el año pasado fue sobre el tema de la inmigración, en momentos en que el flujo de migrantes entrando a Europa ocupaba todos los titulares alrededor del mundo.
Aleksis Stenholm explica que eligieron el tema porque se dieron cuenta de que muchos de sus alumnos tenían muy poca experiencia personal con inmigrantes o la inmigración.
El tema se incorporó a las clases de alemán y de religión.

Los alumnos de 15 años debieron realizar encuestas callejeras para conocer las opiniones de los locales sobre la inmigración y visitaron un centro de inmigrantes cercano donde entrevistaron a refugiados.

niños en sala de clases

Los alumnos se conectaron con estudiantes alemanes para comparar sus conocimientos sobre la inmigración.

Compartieron sus hallazgos a través de una conexión de video con una escuela en Alemania que llevó a cabo un proyecto similar.

Fue muy poderoso cómo los alumnos reaccionaron. Comenzaron a pensar algunas cosas, a cuestionar sus propias opiniones“, recuerda Stenholm.

Si yo solo hubiera enseñado sobre el tema, digamos en tres clases, el efecto hubiera sido muy diferente“, asegura.

Pero ¿funciona?

El concepto del phenomenon-based learning tiene sus detractores.

  • Algunos, como el maestro de Física Jussi Tanhuanpaa, temen que no les da a los niños suficiente profundidad de conocimiento sobre un tema como para permitir que lo estudien a un nivel superior.
  • Él enseña en Lieto, en las afueras de la ciudad sudoccidental de Turku, y cuenta que conoce a un grupo de chicos que estaban aprendiendo un nivel avanzado de matemáticas para mayores de 16, y el 30% debió bajar a un nivel menos avanzado.
  • También teme que esté ampliando la brecha entre los estudiantes más y menos capaces, que históricamente ha sido pequeña en Finlandia.

Niños con profesor.

Una pizarra inteligente y una tablet se usan para esta clase sobre cambio climático.

Esta manera de enseñar es genial para los chicos más brillantes que entienden qué conocimientos se deben llevar de un experimento“, opina.

  • Les da la libertad de aprender a su propio ritmo y de tomar el siguiente paso cuando están listos“, señaló.
  • Pero esto no es así para los niños que tienen menos capacidad de entender y que necesitan más asistencia“, dice.
  • La brecha entre los más brillantes y los menos capaces ya empezó a ensancharse y temo que esto solo empeore“, advierte.
A otros les preocupa que esto agregue más a la carga laboral de los docentes y que ponga en situación de desventaja a los maestros de mayor edad que quizás no tengan tantos conocimientos digitales como sus pares más jóvenes.
Jari Salminen de la facultad de Educación de la Universidad de Helsinki afirma que estilos de enseñanza similares se probaron en el pasado -incluso hace 100 años- pero fallaron.
Muchas visitas internacionales me preguntan, ¿por qué están cambiando este sistema cuando obtienen tan buenos resultados?“, cuenta.
Y para mí es un misterio porque no tenemos ninguna información a nivel de los colegios de que el phenomenon-based learning esté mejorando los resultados“, dice Salminen.
Girl learning at Hauho Comprehensive School, Finland
Las lapiceras y el papel aún son una parte importante de la vida en el aula…
Anneli Rautiainen de la Agencia Nacional para la Educación de Finlandia acepta que hay preocupación y afirma que están introduciendo los cambios de manera gradual.

Por ahora a los colegios solo se les requiere que incorporen un proyecto PBL para sus alumnos cada año.

Queremos alentar a los maestros a que enseñen así y a los alumnos que lo prueben, pero estamos empezando despacito“, dice.
Aún se enseñan materias y hay metas para cada materia, pero también queremos que se introduzcan las habilidades en ese aprendizaje“, señala.

¿Pero qué hay de los resultados?

No somos muy amantes a las mediciones en este país, en reglas generales, así que no estamos planeando medir el éxito de esto, al menos no por ahora“, afirma.
Esperamos que se note en los resultados de aprendizaje de nuestros niños además de las evaluaciones internacionales como PISA“, dice Rautiainen.

Children in art lessons at Hauho Comprehensive School, Finland

…y también lo son el arte y las manualidades.

Aunque no todos estén convencidos con esta revolución de la enseñanza finlandesa, la mayoría de los alumnos y padres de Hauho le dan su visto bueno.

Sara, de 14 años, dice que “no cansa tanto, es mucho más interesante, me gusta eso“.
Anna, también de 14, cuenta que su hermana mayor la envidia porque dice que “la escuela es mucho más divertida que cuando ella asistía“.
La mamá Kaisa Kepsu asegura que la mayoría de padres que conoce ven con buena luz los cambios que se han hecho al currículo.
Ha habido una discusión más amplia sobre la necesidad de garantizar que los chicos aún estén aprendiendo los datos más básicos y concuerdo con eso“, afirma.
Pero también es importante motivarlos más y hacer que el mundo sea más interesante. No veo nada malo con hacer que el colegio sea divertido“.

¿Qué es lo inusual de los colegios finlandeses?

  • La docencia es una profesión altamente respetada y bien remunerada
  • No hay inspecciones escolares o evaluaciones docentes
  • El sistema escolar está muy centralizado y la mayoría de las escuelas son financiadas por el Estado
  • La jornada escolar es corta y la vacaciones de verano duran 10 semanas
  • Los niños son evaluados por sus maestros. El único examen nacional es para aquellos que estudian hasta los 18 años
  • El promedio de alumnos por colegio es 195; por clase es 19
  • El éxito se ha atribuido a un tradicional aprecio por la enseñanza y la lectura, además de a una población pequeña y prácticamente homogénea
  • Aunque sigue en los puestos más altos, Finlandia ha caído en los rankings de PISA en los últimos años
  • Al igual que otros países, enfrenta los desafíos de las restricciones financieras y la creciente inmigración
ORIGINAL: BBC Mundo
Penny Spiller

Los MOOC han muerto, larga vida a los microcursos para empleos tecnológicos

Sebastian Thrun defendió este tipo de sistemas educativos, pero no resultaron tan eficaces como prometían. Ahora diseña formaciones para las habilidades que demandan las empresas tecnológicas. Foto: Technology Review

Sebastian Thrun sonríe algo torpemente cuando explica por qué ya no cree en la revolución educativa que vendió al mundo hace sólo unos años.
Este delgado y calvo pionero de la robótica ha sido clave a la hora de convencer a inversores, gobiernos y compañeros para que se gastaran millones de euros en plataformas educativas universitarias digitales denominadas MOOC (massive online open courses). Esta tecnología se presentó como algo que permitiría que cualquier persona del mundo pudiera acceder a una educación de calidad (ver La crisis de la educación superior). Thrun, que es profesor de la Universidad de Stanford (EEUU), ayudó a darles bombo cuando publicó en internet su asignatura de introducción a la inteligencia artificial en 2011, lo que accidentalmente atrajo a 160.000 alumnos.
Asombrado por la respuesta, pidió una excedencia de la universidad y también de otro trabajo de coches autónomos en el que participaba y otras investigaciones de Google para fundar Udacity, una empresa que ofrece MOOC en computación, matemáticas y física.
Consiguió más de 150 millones de euros en inversiones de capital riesgo y se alió con la Universidad Estatal de San José (EEUU) para ofrecer asignaturas canjeables por créditos universitarios oficiales. Pero dos años después del lanzamiento de Udacity, Thrun empezó a cuestionar si los MOOC realmente dejaban una huella importante en el mundo actual.
Las tasas de finalización de cursos en Udacity solo era del 2%, y la gente que terminaba solían ser alumnos muy motivados que ya disponían de una buena educación por la vía tradicional. Y mucha gente se apuntaba a los MOOC para mejorar sus perspectivas laborales, pero los proveedores parecían centrarse más en imitar las universidades que en cumplir con esa necesidad.
Thrun, que actualmente preside Udacity, no tardó mucho en cambiar de rumbo y empezar a venderse como un portal especializado para formarse en habilidades requeridas por los nuevos trabajos de la industria tecnológica. La empresa tiene acuerdos con empleadores como Amazon y Facebook para ofrecer “nanotítulos” altamente vocacionales. El responsable afirma: “Estamos encantados de habernos ido de los MOOC. Ahora somos capaces superar a las universidades con currículos que ellas nunca tendrían, lo que mejora las perspectivas de los estudiantes de encontrar un empleo“.
Udacity trabaja con socios corporativos para crear asignaturas dirigidas a producir candidatos laborales con las habilidades que necesitan las empresas, y que escasean, como Machine Learning y el desarrollo de apps móviles. Más de 30 compañías, como Intel y Samsung, han firmado acuerdos de “socios de contratación” con Udacity para ganar acceso a los graduados antes de que salgan al mercado laboral más amplio.
Thrun afirma que este modelo le permite llenar una importante, y lucrativa, brecha educativa que los MOOC universitarios no llenan. Sostiene que la tecnología ha generado nuevos empleos y cambiado otros existentes a un ritmo mayor al que avanzan las universidades, y que mucha gente no se puede permitir el tiempo y gasto que conlleva la educación convencional de todos modos.
El desajuste entre las necesidades educativas de la gente y el concepto de una única educación universitaria en la vida es cada vez mayor“, explica. Para Thurn, “eso tenía sentido cuando la gente tenía un empleo durante toda la vida. Ahora la tecnología avanza rápidamente y la gente se ve empujada hacia empleos nuevos rápidamente“.
Udacity ofrece 12 nanotítulos actualmente, desde

Unas 3.000 personas se han graduado en estos nanotítulos durante los últimos dos años, y otras 13.000 más están matriculadas actualmente. Alrededor de 900 personas han obtenido empleos relacionados con el programa que estudiaron.

Los alumnos pagan 190 euros al mes para la mayoría de los nanotítulos, y los completan a su propio ritmo. Lo normal es completarlos en seis meses, y para estimular su motivación, la empresa devuelve la mitad de la matrícula a los alumnos que terminen en menos de un año en la mayoría de los cursos. Y si se pagan hasta 280 euros mensuales, algunos cursos adquieren el derecho de reembolso total en caso de no obtener un trabajo en seis meses tras graduarse. (Hasta ahora, sólo una persona ha hecho uso de esa oferta).
Las cuotas de los alumnos representan la mayor parte de los ingresos de Udacity, aunque algunos socios empresariales también contribuyen económicamente. En contraste, muchos boot camps tecnológicos y de codificación requieren una dedicación a jornada completa de los alumnos, y las cuotas pueden ser mucho más altas.
Dan Haddigan se matriculó en el nanotítulo de desarrollador web front-end de Udacity a finales de 2014 con la esperanza de lograr mejores perspectivas laborales que las que tenía como comerciante de arte, un trabajo que obtuvo tras graduarse de la universidad con un título de bellas artes. Elogia las informaciones personalizadas que recibió sobre los ejercicios de codificación y trabajo de proyectos que realizó, y el asesoramiento laboral que recibió una vez terminado el programa.
Haddigan completó su nanotítulo en aproximadamente cinco meses, y se dedicaba a él casi diariamente antes y después de su jornada laboral. Las dudas sobre si esta formación atípica limitaría sus perspectivas laborales se evaporaron cuando le contrataron para el primer empleo que solicitó tras finalizar el nanotítulo de Udacity. Ahora es desarrollador web de IntuitSolutions, una empresa radicada en Filadelfia (EEUU) especializada en la creación de páginas web de comercio electrónico.
Haddigan cree que la creciente necesidad de habilidades tecnológicas ha hecho que las empresas estén más abiertas a formaciones alternativas como la suya. “Están dispuestas a obviar cosas como si dispones de un título formal siempre que tengas los conocimientos“, señala.
Ese tipo de mentalidad llevó al grupo de Watson de IBM a trabajar con Udacity para cocrear el Nanotítulo de Ingeniero de Inteligencia Artificial (Amazon y la empresa china de viajes compartidos DiDi Chuxing también contribuyeron). El director tecnológico del grupo Watson, Rob High, cree que los investigadores responsables de las nuevas técnicas de inteligencia artificial seguirán procediendo de formaciones educativas convencionales de élite. Pero será necesario que un gran número de programadores y buenos responsables entienda esas tecnologías si las grandes empresas aspitan a comercializarlas ampliamente.
El nuevo modelo de Udacity encaja con las motivaciones de los alumnos y las empresas tecnológicas, lo que sugiere que podría arraigarse incluso fuera de la tecnología, según el profesor de educación de la Universidad Estatal de Pensilvania (EEUU), David Passmore.
La razonable matrícula y el marcado enfoque en el empleo tienen valor en una era en la que las matrículas universitarias son más caras que nunca, dice. La manera en la que Udacity colabora con empresas para generar cursos les proporciona una manera relativamente fácil y directa de dar forma a las competencias del mercado laboral, según Passmore, quien se imagina que el modelo se puede adaptar fácilmente a otras industrias como la fabricación.
Thurn no planea extenderse más allá de la tecnología, donde la marca de Udacity y su red son más fuertes, pero el director de la Iniciativa para la Economía Digital del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU), Erik Brynjolfsson, afirma que todavía hay un gran mercado, puesto que las capacidades tecnológicas ahora se necesitan en todas las industrias (ver De cómo la tecnología está destruyendo el empleo).
por Tom Simonite | traducido por Teresa Woods
19 Diciembre, 2016

Diseñar una experiencia #STEMaker para sus estudiantes

ORIGINAL: BlueKnowledge
Publicado por etate en Educación
2 de julio de 2015 |

chat boxes of different hashtags to indicate conversationEn la última década, nuestros espacios comunitarios, como escuelas, museos, centros juveniles e incluso lugares de trabajo, han sido cooptados por una revolución del aprendizaje. Esta revolución nos ha llamado a reexaminar nuestras nociones de enseñanza y aprendizaje y reimaginar un nuevo enfoque para preparar a los estudiantes de todas las edades a vincularse, aprender al cambio local e innovación global.

A medida que este movimiento se desarrolla, los titulares

  • Se predice la necesidad de carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas) con el fin de ser competitivo globalmente
  • Se requiere un pensamiento crítico (un subproducto de STEM que aprende, hace y diseña el pensamiento) como un medio para navegar la vida cotidiana y las elecciones cívicas
  • Se requieren la transformación de la escolarización en entornos de aprendizaje rigurosos y relevantes. (Tenga en cuenta que esto va más allá de los maestros individuales y de sus aulas y distribuye la responsabilidad entre los tomadores de decisiones, como los administradores y los responsables de la formulación de políticas).

Si esta revolución del aprendizaje es televisada (o transmitida a través de dispositivos móviles), ¿cómo cambiará la narrativa de su aula para preparar a los estudiantes para el siglo XXI?

Al reflexionar sobre la preparación de sus alumnos, voy a compartir puntos de vista de mi reciente presentación a más de 500 maestros y administradores en el Centro Internacional de Liderazgo en la Educación (Icle) Modelos Conferencia Escuelas de junio de 1 de 28 de julio de 2015 en Atlanta, GA.
El diseño de una experiencia STEMaker para sus estudiantes
Pónte el sombrero de “fabricante” y aprender a diseñar una experiencia STEMaker que involucra a los estudiantes en el pensamiento de alto nivel, integrando contenidos y prácticas STEM, y generando soluciones para situaciones del mundo real. En esta sesión, usted colaborará para completar un rápido desafío de diseño práctico, planear una actividad de aprendizaje basada en estándares de STEMaker e identificar recursos que le ayudarán a transformar su salón de clases en un STEMakerspace riguroso y relevante.

En mi sesión, los participantes participaron en varias actividades para ayudarse a sí mismos y a sus estudiantes a:

  • (re) imaginar las posibilidades de STEM;
  • (Re) crear soluciones significativas, del mundo real, y
  • (re) pensar productos y procesos.

Hemos despertado la curiosidad con el aprendizaje experimental, hacer algo que importa con una “bolsa de cosas”, para demostrar cómo una experiencia STEMaker puede ser de bajo costo y baja tecnología, manteniendo altos niveles de compromiso y, por supuesto, divertido.

A continuación, cimentados la experiencia STEMaker en los marcos de aprendizaje, tales como el

para ilustrar cómo una serie de actividades de aprendizaje basadas en estándares puede comprender una experiencia de aprendizaje riguroso y relevante.

Un estudio reciente informó que los maestros quieren un mayor desarrollo profesional para ayudarles a aplicar STEM, específicamente el ciclo de diseño de ingeniería. Pidieron, por lo que respondieron con unos pocos ejemplos de los ciclos de diseño de ingeniería para todas las edades:

El resto de la presentación ejemplifica formas para que los maestros implementen el ciclo de diseño de STEMaker en sus aulas. Los participantes con entusiasmo pensaron posibles desafíos de diseño con la persona a su lado.

Valientes voluntarios jugaron en una ronda rápida de “Sí, y. . . “Para modelar la forma de estructurar las actividades de una lluvia de ideas o ideación, capacitando a los estudiantes a construir sobre las ideas de los demás. También echa un vistazo a la Agencia por diseño pensando rutinas para la educación fabricante. Se instó a los participantes a utilizar las herramientas digitales, tales como instaGrok , al andamio investigación y aprovechar la experiencia local a través de visitas a las clases o sesiones de Skype. También alenté a los participantes a que deliberaran acerca de invitar a un grupo diverso de expertos locales a sus aulas, ya que servirán como modelos para ayudar a los estudiantes a imaginar su futuro.

Conectando de nuevo a nuestro desafío de diseño de apertura, hacer algo que importa con una “bolsa de cosas”, me recordó a los participantes que el aprendizaje STEMaker puede ser de bajo costo y baja tecnología, y también les pidió que considerar el uso de herramientas digitales para documentar el proceso.

Para concluir, hice hincapié en que la evaluación y la retroalimentación fueron fundamentales para realizar el ciclo de diseño STEMaker como una experiencia de aprendizaje. Cuando esperamos que los estudiantes revisen su forma de pensar, neutralizamos la noción de tomar riesgos y normalizamos las acciones para intentar, aprender y volver a intentarlo. Es entonces, que comenzamos a cambiar la narrativa de nuestras aulas y preparar a los estudiantes para la vida real en el siglo XXI.

PS Aquí hay una breve lista de los recursos de #STEMaker que compartí con los participantes.

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9 peculiaridades de los países con la mejor educación en el mundo

ORIGINAL: BBC
Sean Coughlan

Lapices negros a una altura igual y uno rojo que sobresale.THINKSTOCK
¿Cómo lograrán los mismos países distinguirse siempre?

Cuando se trata de las clasificaciones mundiales de educación, parece repetirse la misma historia. Las superpotencias educativos asiáticas toman todos los primeros puestos y el resto del mundo queda sumido en la duda y la recriminación.

Para los ministros de Educación de gran parte del mundo, este debe ser un momento sombrío, en el que tienen que rebuscar algún aspecto positivo que resaltar para intentar tapar el hecho de que una vez más su país está flotando en la mediocridad del medio de la lista.

La semana pasada Singapur clasificó como el mejor en el mundo en matemáticas y ciencia en el informe TIMSS, que compara el desempeño de estudiantes a nivel internacional.

Esta semana, la OCDE publicó sus clasificaciones internacionales de las pruebas PISA, que se realizan cada tres años y miden el desempeño en ciencias, lectura y matemáticas de más de 500.000 adolescentes de 15 años en 72 países.

¿Los mejores?

  1. Singapur
  2. Japón
  3. Estonia

¿Qué será lo que se necesita para formar parte de ese anhelado club de ganadores en las competencias internacionales de educación?

En otras palabras, ¿qué tienen ellos que no tienen los otros?

Documento de primer puestoImage THINKSTOCK
En pos de esos primeros puestos, vale la pena revisar qué tienen en común los exitosos.

1. Es mejor estar en Asia oriental

No parece haber escape en la implacable geografía de las clasificaciones de educación.

Singapur está ahora en primer lugar, seguido por Corea del Sur, Hong Kong y Japón. Shanghái ha sido un gran contendiente, pero las pruebas PISA en esta ocasión incorporaron a la ciudad a otras partes de China. Y hay que añadir a Taiwán, Macao y Vietnam a esta lista.

2. Así es y ya está

Para decirlo diplomáticamente, la expectativa de muchos de los países más exitosos es que la gente haga lo que se les dice.

Una cultura conformista y centrada, un sentido de propósito colectivo o incluso un Estado de un sólo partido de los tradicionales suelen ser elementos que dan mejores resultados. Pero hay excepciones: los finlandeses consiguen un alto rendimiento con un fuerte sentido de independencia liberal.

Sombrero de gradución.THINKSTOCK
¿Asumen los sistemas de educación en Occidente que se trata de una carrera que no todos van a ganar?

3. Conviene no tener recursos naturales

Hay un fenómeno en la educación llamado “la maldición de los recursos”, pues las economías basadas en riquezas naturales -como las que dependen de sus vastas reservas de petróleo- tienden a rendir menos en la educación. Gran parte del Oriente Medio se da como un ejemplo.

¿Cómo se puede motivar a alguien que espera ser rico sin importar cuán bien le vaya en los exámenes?

Por el contrario, los países pequeños con pocos recursos han tenido que aprender rápidamente cómo vivir de su ingenio. Hace 60 años, Corea del Sur tenía uno de los peores índices de analfabetismo en el mundo; ahora muchos nos la pasamos mirando sus televisores.

4. Apuesta por los maestros

Caricatura de clase de matemáticasImage THINKSTOCK
Todo depende de los profesores. Y punto.

El gurú de la educación de la OCDE Andreas Schleicher tiene un eslogan: “Ningún sistema de educación puede ser mejor que la calidad de sus profesores”.

Y la clasificación del TIMSS de la semana pasada llevaba el mismo mensaje: el éxito está inseparablemente unido a la oferta de docentes de buena calidad.

Sean cuales sean las declaraciones mediáticas que desplieguen los ministros de Educación, todo se reduce a invertir en los maestros.

5. Ser una nación joven ayuda

Si bien es cierto que los del selecto círculo de ganadores son culturas antiguas, una característica curiosa es cuántos son relativamente nuevos como Estados-nación o tienen fronteras recientemente reconstituidas.

Finlandia apenas va a celebrar su centenario el próximo año. Singapur y Corea del Sur, en su forma actual política, son productos del siglo XX. Vietnam, tras emerger de la guerra en la década de 1970, ha sido uno de los más raudos en subir a los podios que añoran Estados Unidos y los viejos dinosaurios europeos.

¿Será que andar ligeros de bagaje les facilita cambiar y adaptarse?

Dibujos sobre papel cuadriculado.THINKSTOCK
“Aprender es un tesoro que acompaña a su dueño a todas partes”, reza un proverbio chino.

6. Tener un vecino grande que te eclipse

Otra característica sorprendentemente de los principales países en la educación es cuántos tienen que competir con un vecino mucho más grande.

En las historias de éxito de Europa en los últimos años -Finlandia, Polonia y Estonia- todos tuvieron que salir de la sombra del antiguo bloque soviético. Corea del Sur y Hong Kong están en contra de la China continental. Singapur es una pequeña ciudad Estado rodeada de grandes vecinos con poblaciones mucho mayores.

La educación les permitecompetir en las ligas mayores.

7. No es una competición de eliminación

Flecha ascendente con gente debajoImage THINKSTOCK
El secreto está en llevar a todos a triunfar, no en asumir que sólo unos pocos lo lograrán.

Las tablas de clasificación de la educación se basan en la proporción de jóvenes que llegan a algún punto de referencia de la capacidad.

Los ganadores serán aquellos que asuman que todos deben cruzar la línea de llegada, incluidos los más pobres, lo que es una característica distintiva de los sistemas principales de Asia.

Sus mejores profesores se dedican a los alumnos más débiles para asegurarse de que todo el mundo tiene un nivel básico.

Por el contrario, Occidente tiende a abordar la educación como una carrera de caballos, con la expectativa de que muy pocos de los corceles que comiencen la carrera lleguen a la meta. Y las clasificaciones reflejan esa diferencia fundamental.

8. Escoger lo mejor

Es difícil separar los sistemas educativos de la política y la cultura en la que se desarrollan.

Por mucho que a todos les gusta hablar de “innovación”, hay un montón de presiones en contra del cambio.

Pero muchos de los países con alto rendimiento no tienen ningún problema en apropiarse de las mejores ideas de otros países e incorporarlas en sus propias escuelas.

9. Planificar a largo plazo en un mundo de corto plazo

Ilustración de un salón de claseImage THINKSTOCK
Es una inversión: los beneficios sólo son aparentes en el futuro.

Puede tomar 10 años antes de que los cambios en un sistema de educación marquen alguna diferencia positiva en el ranking mundial.

Eso no es un gran incentivo para la fugaz vida útil de la oficina ministerial.

Pero el gran mensaje del ranking global es que lo que se necesita es consistencia y continuidad.

10. Si todo falla, culpa a todos los demás

Como toma tiempo notar los cambios de una reforma en la educación, los ministros pueden vanagloriarse de cualquier cosa que tenga éxito y culpar de todo lo demás en la administración anterior.

La veleta de la culpa siempre apunta lejos de quien esté a cargo.