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“Es el momento de hacer que nuestros niños sean más inteligentes que la inteligencia artificial”

ENTREVISTA | Noriko Arai, directora del Todai Robot Project »

Noriko Arai quiere revolucionar el sistema educativo para que los humanos no pierdan la batalla laboral contra los robots

Noriko Arai durante su charla TED en Vancouver.

Noriko Arai durante su charla TED en Vancouver. Bret Hartman / TED


Una vez al año, medio millón de estudiantes japoneses realizan el examen de acceso a la universidad, ocho pruebas tipo test. Menos del 3% lo harán suficientemente bien como para hacer la segunda parte, un examen escrito diseñado especialmente para el acceso a la Universidad de Tokio (Todai), la más prestigiosa de Japón. Noriko Arai, de 54 años, directora del Centro de Investigación para el Conocimiento en la Comunidad del Instituto Nacional de Informática y del Todai Robot Project, está trabajando en un robot que pueda aprobar todos estos exámenes para aprender las posibilidades y las limitaciones de la inteligencia artificial.

En 2013, tras dos años de Proyecto, el robot Todai sacó una nota suficientemente buena para ser admitido en 472 de 581 universidades privadas. En 2016, su nota estuvo entre el 20% de las mejores en los exámenes tipo test, y en entre el 1% de los mejores en uno de los dos exámenes de matemáticas. Además, fue capaz de escribir una redacción sobre el comercio marítimo del siglo XVII mejor que la mayoría de los estudiantes.Tomó información del libro de texto y de Wikipedia y la combinó sin entender ni pizca”, explicó Arai durante su reciente charla TED en Vancouver. “Ni Watson, ni Siri, ni Todai Robot pueden leer. La inteligencia artificial no puede entender, solo hace como que entiende”.

Más que contenta por su robot, Arai quedó alarmada por los resultados. “¿Cómo es posible que esta máquina no inteligente lo hiciera mejor que nuestros niños?”, se preguntaba. Preocupada por el futuro laboral de las nuevas generaciones, realizó un experimento con estudiantes y descubrió que un tercio de ellos fallaron preguntas sencillas porque no leen bien, un problema que, piensa, existe en todo el mundo. “Nosotros, los humanos, podemos comprender el significado de las cosas, algo que no puede hacer la inteligencia artificial. Pero la mayoría de los estudiantes reciben conocimiento sin comprender el significado, y eso no es conocimiento, es memorización, y la inteligencia artificial puede hacer lo mismo. Debemos crear un nuevo sistema educativo”.

Pregunta: ¿Por qué decidió una matemática como usted meterse en el mundo de los robots?
Respuesta: La inteligencia artificial consiste en intentar escribir el pensamiento en lenguaje matemático. No hay otra forma para que la inteligencia artificial sea inteligente. Como matemática creo que el pensamiento no puede escribirse en el lenguaje matemático. Descartes dijo lo mismo. Mi primera impresión fue que la inteligencia artificial es imposible. Utiliza probabilidad y estadística sumada a la lógica. En el siglo XX se usaba solo la lógica, y por supuesto que no todo puede ser escrito con lógica, como los sentimientos, por ejemplo. Ahora están usando estadística, imitando el pasado para ver cómo actuar cuando encontremos cosas nuevas.

P. No le gusta cuando la gente dice que la inteligencia artificial podría conquistar el mundo…
R. Estoy harta de esa imagen, por eso decidí crear un robot muy inteligente, utilizando lo último en investigación para ver sus limitaciones. Watson de IBM y Google Car, por ejemplo, tienden a mostrar solo las cosas buenas. Nosotros queremos mostrarlo todo. También lo que no es capaz de hacer.

P. Al intentar mejorar la inteligencia artificial, usted vio que había que mejorar la educación.

R. Sabía que mi robot era ininteligente, cargado de conocimientos que no sabe cómo usar correctamente porque no entiende el significado. Quedé estupefacta al ver que este robot que no es inteligente escribió una redacción mejor que la mayoría de los estudiantes. Así que decidí investigar lo que estaba ocurriendo en el mundo humano. Estaría más contenta si hubiera descubierto que la inteligencia artificial adelantó a los estudiantes porque es mejor en memorizar y computar, pero ese no era el caso. El robot no comprende el significado, pero tampoco la mayoría de los estudiantes.

P. ¿Cree usted que el problema es que dependemos tanto de Siri y Google para resolver nuestras dudas que por eso no procesamos la información bien?
R. Estamos analizando el porqué. Algo que podemos ver es que antes todo el mundo leía el periódico, incluso la gente pobre. Pero ahora la mayoría de las parejas jóvenes no leen el diario porque lo tienen en su teléfono. No compran libros porque la mayoría de las historias están en blogs. No tienen calendario o hasta reloj en casa porque lo tienen en el teléfono. Los niños se crían sin números ni letras en su ambiente. Y también tienden a tener conversaciones en mensajes de texto muy cortos. Tienen menos oportunidades de leer, creo.

P. Parte del proyecto Todai es ver qué tipo de trabajos la inteligencia artificial podría quitarle a los humanos.

R. En Japón, antes, todo el mundo era clase media, no había gente muy rica, ni gente muy pobre. Pero cuando la inteligencia artificial llega a una sociedad se lleva muchos trabajos, incluidos los puestos de banqueros o analistas. Quienes pierden su trabajo por culpa de la inteligencia artificial puede que no encuentren otro en mucho tiempo. Quizás haya trabajos como corregir los errores cometidos por la inteligencia artificial, trabajos muy duros y más insignificantes que nunca, como en Tiempos Modernos de Chaplin. Alguien con talento, creativo, inteligente, determinado, bueno en la lectura y la escritura, tendrá más oportunidades que nunca porque incluso si nació en un pueblo, mientras tenga acceso a Internet dispondrá de mucha información para aprender gratuitamente y llegar a hacerse millonario. Es mucho más fácil comenzar un negocio que en el siglo XX. Pero alguien que no tiene ese tipo de inteligencia, probablemente se quede atrapado entre las multitudes. Lo que pasa es que todos tienen derecho a voto, y, en ese sentido, somos todos iguales. Si cada vez hay más y más gente que se siente atrapada y solo la gente inteligente gana dinero, y los utiliza para ganar más dinero, pensarán mal de la sociedad, odiarán a la sociedad, y las consecuencias las sufriremos todos, en todo el mundo.

P. ¿Cuál piensa que es la solución?
R. Ahora es el momento de hacer que nuestros niños sean más inteligentes que la inteligencia artificial. He inaugurado el Instituto de Investigación de la Ciencia para la Educación este mes para investigar cuántos estudiantes tienen malos hábitos de lectura y escritura, y por qué, y ver cómo podemos ayudarles a modificar esos hábitos para que puedan adelantar al robot usando su poderío humano. Me gustaría que estuviéramos como en Japón de los años setenta, cuando todo el mundo era de clase media, todos nos ayudábamos y no necesitábamos más dinero del que somos capaces de gastar en nuestra vida. Todo el mundo debería estar bien educado, saber leer y escribir, pero no solo el significado literal. Todos deberíamos aprender con profundidad, leer con profundidad para poder mantener nuestro trabajo.

ORIGINAL: El País
Por Isaac HernándezIsaac Hernández
Vancouver 6 JUN 2017

Los MOOC han muerto, larga vida a los microcursos para empleos tecnológicos

Sebastian Thrun defendió este tipo de sistemas educativos, pero no resultaron tan eficaces como prometían. Ahora diseña formaciones para las habilidades que demandan las empresas tecnológicas. Foto: Technology Review

Sebastian Thrun sonríe algo torpemente cuando explica por qué ya no cree en la revolución educativa que vendió al mundo hace sólo unos años.
Este delgado y calvo pionero de la robótica ha sido clave a la hora de convencer a inversores, gobiernos y compañeros para que se gastaran millones de euros en plataformas educativas universitarias digitales denominadas MOOC (massive online open courses). Esta tecnología se presentó como algo que permitiría que cualquier persona del mundo pudiera acceder a una educación de calidad (ver La crisis de la educación superior). Thrun, que es profesor de la Universidad de Stanford (EEUU), ayudó a darles bombo cuando publicó en internet su asignatura de introducción a la inteligencia artificial en 2011, lo que accidentalmente atrajo a 160.000 alumnos.
Asombrado por la respuesta, pidió una excedencia de la universidad y también de otro trabajo de coches autónomos en el que participaba y otras investigaciones de Google para fundar Udacity, una empresa que ofrece MOOC en computación, matemáticas y física.
Consiguió más de 150 millones de euros en inversiones de capital riesgo y se alió con la Universidad Estatal de San José (EEUU) para ofrecer asignaturas canjeables por créditos universitarios oficiales. Pero dos años después del lanzamiento de Udacity, Thrun empezó a cuestionar si los MOOC realmente dejaban una huella importante en el mundo actual.
Las tasas de finalización de cursos en Udacity solo era del 2%, y la gente que terminaba solían ser alumnos muy motivados que ya disponían de una buena educación por la vía tradicional. Y mucha gente se apuntaba a los MOOC para mejorar sus perspectivas laborales, pero los proveedores parecían centrarse más en imitar las universidades que en cumplir con esa necesidad.
Thrun, que actualmente preside Udacity, no tardó mucho en cambiar de rumbo y empezar a venderse como un portal especializado para formarse en habilidades requeridas por los nuevos trabajos de la industria tecnológica. La empresa tiene acuerdos con empleadores como Amazon y Facebook para ofrecer “nanotítulos” altamente vocacionales. El responsable afirma: “Estamos encantados de habernos ido de los MOOC. Ahora somos capaces superar a las universidades con currículos que ellas nunca tendrían, lo que mejora las perspectivas de los estudiantes de encontrar un empleo“.
Udacity trabaja con socios corporativos para crear asignaturas dirigidas a producir candidatos laborales con las habilidades que necesitan las empresas, y que escasean, como Machine Learning y el desarrollo de apps móviles. Más de 30 compañías, como Intel y Samsung, han firmado acuerdos de “socios de contratación” con Udacity para ganar acceso a los graduados antes de que salgan al mercado laboral más amplio.
Thrun afirma que este modelo le permite llenar una importante, y lucrativa, brecha educativa que los MOOC universitarios no llenan. Sostiene que la tecnología ha generado nuevos empleos y cambiado otros existentes a un ritmo mayor al que avanzan las universidades, y que mucha gente no se puede permitir el tiempo y gasto que conlleva la educación convencional de todos modos.
El desajuste entre las necesidades educativas de la gente y el concepto de una única educación universitaria en la vida es cada vez mayor“, explica. Para Thurn, “eso tenía sentido cuando la gente tenía un empleo durante toda la vida. Ahora la tecnología avanza rápidamente y la gente se ve empujada hacia empleos nuevos rápidamente“.
Udacity ofrece 12 nanotítulos actualmente, desde

Unas 3.000 personas se han graduado en estos nanotítulos durante los últimos dos años, y otras 13.000 más están matriculadas actualmente. Alrededor de 900 personas han obtenido empleos relacionados con el programa que estudiaron.

Los alumnos pagan 190 euros al mes para la mayoría de los nanotítulos, y los completan a su propio ritmo. Lo normal es completarlos en seis meses, y para estimular su motivación, la empresa devuelve la mitad de la matrícula a los alumnos que terminen en menos de un año en la mayoría de los cursos. Y si se pagan hasta 280 euros mensuales, algunos cursos adquieren el derecho de reembolso total en caso de no obtener un trabajo en seis meses tras graduarse. (Hasta ahora, sólo una persona ha hecho uso de esa oferta).
Las cuotas de los alumnos representan la mayor parte de los ingresos de Udacity, aunque algunos socios empresariales también contribuyen económicamente. En contraste, muchos boot camps tecnológicos y de codificación requieren una dedicación a jornada completa de los alumnos, y las cuotas pueden ser mucho más altas.
Dan Haddigan se matriculó en el nanotítulo de desarrollador web front-end de Udacity a finales de 2014 con la esperanza de lograr mejores perspectivas laborales que las que tenía como comerciante de arte, un trabajo que obtuvo tras graduarse de la universidad con un título de bellas artes. Elogia las informaciones personalizadas que recibió sobre los ejercicios de codificación y trabajo de proyectos que realizó, y el asesoramiento laboral que recibió una vez terminado el programa.
Haddigan completó su nanotítulo en aproximadamente cinco meses, y se dedicaba a él casi diariamente antes y después de su jornada laboral. Las dudas sobre si esta formación atípica limitaría sus perspectivas laborales se evaporaron cuando le contrataron para el primer empleo que solicitó tras finalizar el nanotítulo de Udacity. Ahora es desarrollador web de IntuitSolutions, una empresa radicada en Filadelfia (EEUU) especializada en la creación de páginas web de comercio electrónico.
Haddigan cree que la creciente necesidad de habilidades tecnológicas ha hecho que las empresas estén más abiertas a formaciones alternativas como la suya. “Están dispuestas a obviar cosas como si dispones de un título formal siempre que tengas los conocimientos“, señala.
Ese tipo de mentalidad llevó al grupo de Watson de IBM a trabajar con Udacity para cocrear el Nanotítulo de Ingeniero de Inteligencia Artificial (Amazon y la empresa china de viajes compartidos DiDi Chuxing también contribuyeron). El director tecnológico del grupo Watson, Rob High, cree que los investigadores responsables de las nuevas técnicas de inteligencia artificial seguirán procediendo de formaciones educativas convencionales de élite. Pero será necesario que un gran número de programadores y buenos responsables entienda esas tecnologías si las grandes empresas aspitan a comercializarlas ampliamente.
El nuevo modelo de Udacity encaja con las motivaciones de los alumnos y las empresas tecnológicas, lo que sugiere que podría arraigarse incluso fuera de la tecnología, según el profesor de educación de la Universidad Estatal de Pensilvania (EEUU), David Passmore.
La razonable matrícula y el marcado enfoque en el empleo tienen valor en una era en la que las matrículas universitarias son más caras que nunca, dice. La manera en la que Udacity colabora con empresas para generar cursos les proporciona una manera relativamente fácil y directa de dar forma a las competencias del mercado laboral, según Passmore, quien se imagina que el modelo se puede adaptar fácilmente a otras industrias como la fabricación.
Thurn no planea extenderse más allá de la tecnología, donde la marca de Udacity y su red son más fuertes, pero el director de la Iniciativa para la Economía Digital del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU), Erik Brynjolfsson, afirma que todavía hay un gran mercado, puesto que las capacidades tecnológicas ahora se necesitan en todas las industrias (ver De cómo la tecnología está destruyendo el empleo).
por Tom Simonite | traducido por Teresa Woods
19 Diciembre, 2016

4 Tips To Help Millennials Find Meaningful Work

Young people today want to do work with purpose. If you’re having a hard time finding that, these lessons can help.
[Image: Abstract via Shutterstock]
It’s hard enough for 30-year-olds like me to find any job in today’s job market. Finding meaningful work is even more challenging. One in four adults between 18 and 34 years old say they have moved back in with their parents after living on their own and according to the Pew Research Center, only 54% of American adults ages 18 to 25 are currently employed, the lowest percentage since the government began collecting data 60 years ago. Breaking from tradition, my generation may grow up to be less wealthy than our parents’ generation.
Every generation probably feels like it has gotten the short end of the stick, but critics really love to hate on millennials. They call us the lazy generation, the entitled generation, and the “me me me generation. Based on the young people I know, these stereotypes couldn’t be farther from the truth. Millennials want to work–and despite being shackled by debt, recession, and the jobs crisis–they aren’t motivated by money. Rather, they’re driven to make the world more compassionate, innovative, and sustainable.
When I interviewed dozens of millennials about their career choices for The Quarter-Life Breakthrough, not once did someone answer that they wanted to “make lots of money,” “have lots of power,” or “retire with a pension in 40 years.
Read more from Poswolsky in his book The Quarter-Life Breathrough
Rather, they said things like: “I want to teach urban teenagers how to avoid debt and become successful entrepreneurs,” “I want to inspire young girls to think they can become engineers, and not Barbie dolls,“I want to teach kids living in a food desert how to grow their own food,” and “I want to ensure large corporations reduce their carbon footprint.
These young people aren’t motivated by climbing the career ladder or their stock options. The majority of millennials have already changed careers and over 90% of millennials expect to stay in a job for fewer than three years. As Nathaniel Koloc, co-founder and CEO of ReWorka talent firm that places purpose-seeking professionals in social impact jobs–says, “There is no clear way ‘up’ anymore, it’s just a series of projects or jobs, one after another. You can move in any direction, the only question is how you’re devising your strategy of where to move and where you can ‘land,’ i.e., what you’re competitive for.
”There is no clear way ‘up’ anymore, it’s just a series of projects or jobs, one after another.
Young people aren’t waiting for retirement. They’re asking what their purpose is now, and they’re determined to find the opportunities, organizations, and companies that share their purpose. A recent study by Net Impact showed that the millennial generation expects to make a difference in the world through their work, and more than half of millennials would take a 15% pay cut to do work for an organization that matches their values.
We aren’t the “me me me generation.” We’re a group of determined individuals who refuse to settle because we know how great our impact can be when we find work we truly care about.
So, how do you actually find meaningful work? How do you land a job (or start a company) that contributes to society (and pays the bills)?
First, it’s important to accept that there is no right answer or cure-all when it comes to finding meaningful work. Everyone is different and our purpose is constantly evolving as we meet new people, learn new things, and travel to new places. The millennials profiled in my book have done everything from register thousands of first-time voters, fight for immigrant rights, leave a nonprofit for a tech company, and leave a tech company for a nonprofit. Any kind of work can be meaningful: the challenge is discovering what purpose makes you come alive.
Based on my interviews, I discovered that meaningful work allows you to

  1. Share your gifts,
  2. Make an impact in the lives of others, and
  3. Live your desired quality of life.

Getting these three components to align is the goal, but it’s certainly not easy.

Here are four lessons learned from impact-driven millennials that can help you pursue work that matters.
1: PRACTICE INTENTIONAL EXPERIMENTATION
Alex McPhillips left his lucrative job writing about the Boston Red Sox for MLB.com to volunteer on Barack Obama’s 2008 campaign because he was tired of writing about baseball and wanted to join a political campaign he believed in. That volunteer experience eventually turned into a paid job on the campaign, a staff position in the White House’s Office of Management and Budget, and then a job managing social media for the U.S. Ambassador to the United Nations. Seek opportunities that excite you and inspire you to wake up in the morning. Build a purposeful career by experimenting with opportunities you actually care about.
2: KNOW WHO YOU ARE
Meaningful careers are made up of personal journeys to get closer to who we are and what we value. Upon graduation, Tom D’Eri considered positions in corporate social responsibility, but the corporate world didn’t excite him. Instead, he went back to an idea he had in college that was inspired by his brother Andrew, who has autism. Although his brother is a vibrant young man, Tom saw his brother’s disability put him at a clear disadvantage when it came to securing meaningful employment. So alongside his father, Tom built Rising Tide Car Wash in south Florida, which employs and empowers people with autism. The family business provides people of all ability levels an opportunity to build a career and an independent life. By picking a cause near to his heart, Tom embarked on a journey to build a business that provides personal meaning to him, as well as meaning to his employees and customers.
3: USE SKILLS AS LEVERAGE
Skills often get people hired. Research (see Daniel Pink’s Drive or Cal Newport’s So Good They Can’t Ignore You) has shown that people who find fulfilling work are good at what they do and have mastered a particular craft or talent. But what happens when you’re really good at your job and still feel stuck or unfulfilled?
This was the case for Deepa Subramaniam, who worked as a product manager for a tech company for 10 straight years following college. During her 10th year at the company, she began to get restless and eager for a career change. Subramaniam decided to outside her comfort zone and started hanging out with a lot of people in the social impact space where she realized that many organizations, both nonprofit and for-profit, could use her particular skills and strengths. She noticed an opening for charity: water’s director of product, and used her new network to get connected to the leadership team and eventually land the position. Subramaniam took the skills she had gained from over 10 years working in tech as a product manager, and applied them to a new role as director of product for a clean water nonprofit. Skills allow you to take your career in multiple directions, which is ever more important in an unstable job market.
If you need to develop a new skill, start learning now. In-person and online platforms like 

are a great place to start. Skills allow you to take your career in multiple directions, which is ever more important in an unstable job market.

4: FIND IMPACT-DRIVEN COMMUNITIES TO SUPPORT YOU
Two years ago, I met a 26-year-old named Betsy Nuñez while I was mentoring at the Dell Summer Social Innovation Lab. Betsy, who grew up in a military family, was helping her sister Emily, 24, an active-duty U.S. army officer, prototype her idea for a sustainable fashion company called Sword & Plough. The company makes stylish bags out of recycled military surplus fabric and creates employment opportunities for U.S. military veterans in their supply chain and manufacturing process.
Being around other purpose-driven young people inspired Betsy to embrace her fears, leave her consulting job, and join Sword & Plough full-time. Less than a month after Betsy left her job to work with her sister full-time, she and her sister launched a Kickstarter campaign, and within two hours of being live, exceeded their $20,000 goal. After a month, they raised over $312,000 from 1,500 backers. To date, the company has supported 35 veteran jobs, recycled over 15,000 pounds of military surplus, and made over 1,700 stylish bags for consumers all over the country.
Betsy and Deepa found meaningful work by surrounding themselves with supportive communities made up of purpose-driven individuals. More and more millennials are turning to organizations like ReWork, Imperative, Echoing Green, Net Impact, and B Lab for resources like social impact job boards, career planning tools, and regional networking events. Far from being the “me me me generation,” young people are the driving force behind a new economy that puts meaning before money.
Adapted from The Quarter-Life Breakthrough, available on Amazon. Resources, including job boards and suggested reading, are available at thequarterlifebreakthrough.com.