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“El profesor del siglo XXI tiene que enseñar lo que no sabe”

Considerado por The Economist como uno de los 50 pensadores más influyentes del mundo en el ámbito de la gestión empresarial, Peter Senge se empezó a interesar por la educación tras el éxito en diferentes universidades de Estados Unidos de su best-seller La Quinta Disciplina. Publicado en 1990, el libro contiene las claves para hacer competitiva cualquier institución con una estrategia de aprendizaje diseñada por el propio Senge.
En 1991, fundó la Society for Organizational Learning (SOL), una red de innovación en el aprendizaje en la que participan más de 19 empresas y organizaciones y mil escuelas públicas y privadas de diferentes parte del mundo. Senge ha visitado Madrid para impartir un seminario de liderazgo a los profesores de la Institución Educativa SEK.
Pregunta. ¿Cuáles son las principales transformaciones que debe afrontar la escuela?
Respuesta. Lo más importante es que llegue el final de la escuela tal y como la conocemos. Todos hemos ido al mismo tipo de colegio, no importa si el centro educativo está en España, Reino Unido o China. La fórmula siempre es la misma: los profesores tienen el control y los alumnos no son proactivos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo debería ser, de hecho no creo que haya un modelo único, pero sí un principio claro: adultos y niños aprendiendo a la vez. La idea de que los profesores tienen las respuestas y por eso lideran el aprendizaje ya no sirve, nadie sabe cómo se resolverán los problemas que ya nos afectan hoy, como, por ejemplo, el cambio climático. Los niños lo saben y por eso no se enganchan a la escuela, porque el profesor actúa como si tuviese todas las respuestas. El aprendizaje en el colegio se centra en evitar cometer errores. El contexto autoritario dentro de la escuela es tal que los chicos solo quieren complacer al maestro.
P. ¿Cómo puede funcionar una escuela pretendiendo que alumnos y profesores tengan los mismos intereses?
R. Los docentes tienen que crear nuevas fórmulas pedagógicas para que los niños aprendan cosas sobre las que no hay respuestas claras. Singapur comenzó en el año 2000 su proceso de transformación del modelo educativo y el eje fue crear un entorno en el que todo el mundo aprendiese: profesores, alumnos y padres. Supuso un cambio radical, teniendo en cuenta que habían heredado el modelo británico, muy profesor-céntrico. El aprendizaje giraba en torno a la figura del experto. Dijeron basta y ahora los profesores plantean retos reales y los estudiantes aportan soluciones. No solo se plantean problemas artificiales para resolver en el aula. A los alumnos les motiva ayudar a su comunidad a ser más efectiva. La forma de hacerlo con un niño de ocho años o un adolescente de 18 es distinta, pero el principio es el mismo.
P. ¿Cómo tiene que afrontar el profesor su día a día en el aula?
R. Solemos decir que el profesor del siglo XXI tiene que enseñar lo que no sabe. Ahí empieza la innovación. Lo primero que tienen que hacer es desaprender, olvidar los métodos pedagógicos tradicionales. Es muy difícil porque tienen una identidad muy fuerte y se sienten orgullosos de estar al frente de la clase. Creen que mantener el orden y la atención en su discurso es lo que les hace buenos profesores y tal vez sea ese el problema, las lecciones magistrales brillantes. Para que se produzca el cambio tiene que haber una masa crítica de esos adultos en las escuelas que diga basta. Esto no va sobre decidir buenas o malas respuestas, sino sobre afrontar problemas reales. Conseguir que un niño de 12 años entienda por qué hay problemas de drogadicción en su barrio.
P. ¿Qué papel tiene la tecnología en la transformación del modelo?
R. Tecnología moderna y pedagogía anticuada, ese suele ser el patrón. Muchas escuelas están gastando grandes cantidades de dinero en comprar ordenadores para los alumnos porque creen que la tecnología lo cambia todo, y no es así. Hay que innovar en las técnicas de aprendizaje.
P. ¿Cree que los contenidos estáticos como las matemáticas o la literatura se deberían modificar dentro de los programas académicos?
R. Hay que enseñar esos contenidos de forma distinta. Los buenos profesores de matemáticas saben la diferencia entre el aprendizaje mecánico, en el que los chicos aprenden a escribir ecuaciones, y el profundo, en el que entienden el porqué. Uno de los docentes de nuestra red SOL, que trabaja en un colegio público de Boston, ha desarrollado un método en el que los niños se enseñan álgebra entre sí. Ha dedicado más de 20 años a crear problemas muy complejos y ni los mejores estudiantes de álgebra pueden resolverlos por sí solos. En el primer mes del curso imparte clases magistrales cortas para enseñar los fundamentos básicos, y el resto del año los alumnos trabajan en grupos de cuatro. El docente es importante porque ha diseñado la metodología, no actúa como un profesor sino como un facilitador.
Peter Senge tras impartir un curso en la Universidad Camilo José Cela. KIKE PARA
P. ¿Con qué escuelas está trabajando?
R. La Society for Organizational Learning, que fundé en 1991, es una red de investigadores y profesores en activo de diferentes partes del mundo. Sobre todo trabajamos con colegios públicos de Estados Unidos, porque es ahí donde están las carencias más graves, pero también colaboramos con colegios privados que sean innovadores. Estamos en contacto con más de mil escuelas en el mundo. Nuestra misión es buscar innovadores para conectarlos entre sí, para que entiendan que no están aislados. Hay una revolución que está ocurriendo, cientos de profesores usan Flipped Classroom (clase invertida) o el aprendizaje por proyectos. El problema es que no hay vías de comunicación entre ellos.
P. La clave para el cambio, ¿la tienen los gobiernos o las escuelas?
R. En Singapur, por la naturaleza del país, el Gobierno lideró la transformación. Pero no es una buena referencia, es un territorio muy pequeño, casi como una ciudad. En la mayoría de lugares, los líderes han sido los directores de los centros y los docentes, grupos pequeños que han querido dar un giro a su cultura de aprendizaje. El cambio tiene que arrancar en la escuela, que funciona como una institución local.
Es un error ser tan rígidos con la edad porque los niños avanzan a distintas velocidades
P. ¿Qué modelo educativo actual cree que debería replicarse?
R. No se trata de copiar a Finlandia o Singapur. Hay que ser menos rígidos con la edad porque los niños avanzan a distintas velocidades. No tiene sentido dividirles en cursos por edad. La escuela industrializada, ese es el problema. En las líneas de ensamblaje todo el mundo se movía al mismo ritmo y precisamente fue la era de la industrialización la que hizo a los lentos estúpidos. Hace unos años conocí en Los Alpes a un físico austríaco que había trabajado con el Nobel de Física danés Niels Bohr -le concedieron el premio de 1922-, probablemente el físico más brillante de la historia. Le pregunté cómo era trabajar con él y me dijo que era muy lento, pero que cuando entendía algo, realmente lo entendía. La mayoría de científicos son pacientes, reflexionan, se toman su tiempo. Durante décadas se les ha hecho creer a los niños que no poder avanzar al ritmo que marca la escuela es sinónimo de ser idiota.
P. ¿Cree que la certificación supone un freno para el aprendizaje?
R. La evaluación más efectiva es la del propio alumno analizando su progreso, la autoevaluación. Pero ahora ese rol lo asume el profesor. Los buenos docentes crean un entorno en el que los estudiantes mejoran constantemente y pueden juzgar de forma objetiva cómo están evolucionando. En Estados Unidos, a los profesores se les coloca en rankings en función de los resultados que sus alumnos obtienen en los exámenes estándar. Todo lo que está demasiado mecanizado carece de sentido. El problema no es la herramienta, sino el uso que se hace de ella. El objetivo debería ser estudiar qué técnicas de enseñanza funcionan mejor que otras y por qué.
P. El pedagogo británico y conferenciante Ken Robinson critica que la escuela mata la creatividad. ¿Cuál cree que es la explicación?
R. Los niños dejan de ser curiosos por el miedo a cometer errores, y como consecuencia de eso, también dejan de ser creativos. En mis clases suelo preguntar a mis alumnos cuántos de ellos decidieron a los diez años que no se les daba bien cantar, o que no eran muy buenos en dibujo. La gran mayoría levanta la mano. Entre los cinco y los diez años se internalizan esos miedos a no dar la talla y los chicos simplemente dejan de hacerlo. Hace unos años, un educador me dijo que no tenemos ni idea del drama que sufren los niños en la escuela. Los profesores están en una posición de autoridad y pueden hacer mucho daño si no se dan cuenta del impacto que pueden tener sus mensajes.
ORIGINAL: ElPaís
By Ana Torres Menárguez, economia.elpais.com
January 23rd, 2017

Los MOOC han muerto, larga vida a los microcursos para empleos tecnológicos

Sebastian Thrun defendió este tipo de sistemas educativos, pero no resultaron tan eficaces como prometían. Ahora diseña formaciones para las habilidades que demandan las empresas tecnológicas. Foto: Technology Review

Sebastian Thrun sonríe algo torpemente cuando explica por qué ya no cree en la revolución educativa que vendió al mundo hace sólo unos años.
Este delgado y calvo pionero de la robótica ha sido clave a la hora de convencer a inversores, gobiernos y compañeros para que se gastaran millones de euros en plataformas educativas universitarias digitales denominadas MOOC (massive online open courses). Esta tecnología se presentó como algo que permitiría que cualquier persona del mundo pudiera acceder a una educación de calidad (ver La crisis de la educación superior). Thrun, que es profesor de la Universidad de Stanford (EEUU), ayudó a darles bombo cuando publicó en internet su asignatura de introducción a la inteligencia artificial en 2011, lo que accidentalmente atrajo a 160.000 alumnos.
Asombrado por la respuesta, pidió una excedencia de la universidad y también de otro trabajo de coches autónomos en el que participaba y otras investigaciones de Google para fundar Udacity, una empresa que ofrece MOOC en computación, matemáticas y física.
Consiguió más de 150 millones de euros en inversiones de capital riesgo y se alió con la Universidad Estatal de San José (EEUU) para ofrecer asignaturas canjeables por créditos universitarios oficiales. Pero dos años después del lanzamiento de Udacity, Thrun empezó a cuestionar si los MOOC realmente dejaban una huella importante en el mundo actual.
Las tasas de finalización de cursos en Udacity solo era del 2%, y la gente que terminaba solían ser alumnos muy motivados que ya disponían de una buena educación por la vía tradicional. Y mucha gente se apuntaba a los MOOC para mejorar sus perspectivas laborales, pero los proveedores parecían centrarse más en imitar las universidades que en cumplir con esa necesidad.
Thrun, que actualmente preside Udacity, no tardó mucho en cambiar de rumbo y empezar a venderse como un portal especializado para formarse en habilidades requeridas por los nuevos trabajos de la industria tecnológica. La empresa tiene acuerdos con empleadores como Amazon y Facebook para ofrecer “nanotítulos” altamente vocacionales. El responsable afirma: “Estamos encantados de habernos ido de los MOOC. Ahora somos capaces superar a las universidades con currículos que ellas nunca tendrían, lo que mejora las perspectivas de los estudiantes de encontrar un empleo“.
Udacity trabaja con socios corporativos para crear asignaturas dirigidas a producir candidatos laborales con las habilidades que necesitan las empresas, y que escasean, como Machine Learning y el desarrollo de apps móviles. Más de 30 compañías, como Intel y Samsung, han firmado acuerdos de “socios de contratación” con Udacity para ganar acceso a los graduados antes de que salgan al mercado laboral más amplio.
Thrun afirma que este modelo le permite llenar una importante, y lucrativa, brecha educativa que los MOOC universitarios no llenan. Sostiene que la tecnología ha generado nuevos empleos y cambiado otros existentes a un ritmo mayor al que avanzan las universidades, y que mucha gente no se puede permitir el tiempo y gasto que conlleva la educación convencional de todos modos.
El desajuste entre las necesidades educativas de la gente y el concepto de una única educación universitaria en la vida es cada vez mayor“, explica. Para Thurn, “eso tenía sentido cuando la gente tenía un empleo durante toda la vida. Ahora la tecnología avanza rápidamente y la gente se ve empujada hacia empleos nuevos rápidamente“.
Udacity ofrece 12 nanotítulos actualmente, desde

Unas 3.000 personas se han graduado en estos nanotítulos durante los últimos dos años, y otras 13.000 más están matriculadas actualmente. Alrededor de 900 personas han obtenido empleos relacionados con el programa que estudiaron.

Los alumnos pagan 190 euros al mes para la mayoría de los nanotítulos, y los completan a su propio ritmo. Lo normal es completarlos en seis meses, y para estimular su motivación, la empresa devuelve la mitad de la matrícula a los alumnos que terminen en menos de un año en la mayoría de los cursos. Y si se pagan hasta 280 euros mensuales, algunos cursos adquieren el derecho de reembolso total en caso de no obtener un trabajo en seis meses tras graduarse. (Hasta ahora, sólo una persona ha hecho uso de esa oferta).
Las cuotas de los alumnos representan la mayor parte de los ingresos de Udacity, aunque algunos socios empresariales también contribuyen económicamente. En contraste, muchos boot camps tecnológicos y de codificación requieren una dedicación a jornada completa de los alumnos, y las cuotas pueden ser mucho más altas.
Dan Haddigan se matriculó en el nanotítulo de desarrollador web front-end de Udacity a finales de 2014 con la esperanza de lograr mejores perspectivas laborales que las que tenía como comerciante de arte, un trabajo que obtuvo tras graduarse de la universidad con un título de bellas artes. Elogia las informaciones personalizadas que recibió sobre los ejercicios de codificación y trabajo de proyectos que realizó, y el asesoramiento laboral que recibió una vez terminado el programa.
Haddigan completó su nanotítulo en aproximadamente cinco meses, y se dedicaba a él casi diariamente antes y después de su jornada laboral. Las dudas sobre si esta formación atípica limitaría sus perspectivas laborales se evaporaron cuando le contrataron para el primer empleo que solicitó tras finalizar el nanotítulo de Udacity. Ahora es desarrollador web de IntuitSolutions, una empresa radicada en Filadelfia (EEUU) especializada en la creación de páginas web de comercio electrónico.
Haddigan cree que la creciente necesidad de habilidades tecnológicas ha hecho que las empresas estén más abiertas a formaciones alternativas como la suya. “Están dispuestas a obviar cosas como si dispones de un título formal siempre que tengas los conocimientos“, señala.
Ese tipo de mentalidad llevó al grupo de Watson de IBM a trabajar con Udacity para cocrear el Nanotítulo de Ingeniero de Inteligencia Artificial (Amazon y la empresa china de viajes compartidos DiDi Chuxing también contribuyeron). El director tecnológico del grupo Watson, Rob High, cree que los investigadores responsables de las nuevas técnicas de inteligencia artificial seguirán procediendo de formaciones educativas convencionales de élite. Pero será necesario que un gran número de programadores y buenos responsables entienda esas tecnologías si las grandes empresas aspitan a comercializarlas ampliamente.
El nuevo modelo de Udacity encaja con las motivaciones de los alumnos y las empresas tecnológicas, lo que sugiere que podría arraigarse incluso fuera de la tecnología, según el profesor de educación de la Universidad Estatal de Pensilvania (EEUU), David Passmore.
La razonable matrícula y el marcado enfoque en el empleo tienen valor en una era en la que las matrículas universitarias son más caras que nunca, dice. La manera en la que Udacity colabora con empresas para generar cursos les proporciona una manera relativamente fácil y directa de dar forma a las competencias del mercado laboral, según Passmore, quien se imagina que el modelo se puede adaptar fácilmente a otras industrias como la fabricación.
Thurn no planea extenderse más allá de la tecnología, donde la marca de Udacity y su red son más fuertes, pero el director de la Iniciativa para la Economía Digital del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU), Erik Brynjolfsson, afirma que todavía hay un gran mercado, puesto que las capacidades tecnológicas ahora se necesitan en todas las industrias (ver De cómo la tecnología está destruyendo el empleo).
por Tom Simonite | traducido por Teresa Woods
19 Diciembre, 2016

Diseñar una experiencia #STEMaker para sus estudiantes

ORIGINAL: BlueKnowledge
Publicado por etate en Educación
2 de julio de 2015 |

chat boxes of different hashtags to indicate conversationEn la última década, nuestros espacios comunitarios, como escuelas, museos, centros juveniles e incluso lugares de trabajo, han sido cooptados por una revolución del aprendizaje. Esta revolución nos ha llamado a reexaminar nuestras nociones de enseñanza y aprendizaje y reimaginar un nuevo enfoque para preparar a los estudiantes de todas las edades a vincularse, aprender al cambio local e innovación global.

A medida que este movimiento se desarrolla, los titulares

  • Se predice la necesidad de carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas) con el fin de ser competitivo globalmente
  • Se requiere un pensamiento crítico (un subproducto de STEM que aprende, hace y diseña el pensamiento) como un medio para navegar la vida cotidiana y las elecciones cívicas
  • Se requieren la transformación de la escolarización en entornos de aprendizaje rigurosos y relevantes. (Tenga en cuenta que esto va más allá de los maestros individuales y de sus aulas y distribuye la responsabilidad entre los tomadores de decisiones, como los administradores y los responsables de la formulación de políticas).

Si esta revolución del aprendizaje es televisada (o transmitida a través de dispositivos móviles), ¿cómo cambiará la narrativa de su aula para preparar a los estudiantes para el siglo XXI?

Al reflexionar sobre la preparación de sus alumnos, voy a compartir puntos de vista de mi reciente presentación a más de 500 maestros y administradores en el Centro Internacional de Liderazgo en la Educación (Icle) Modelos Conferencia Escuelas de junio de 1 de 28 de julio de 2015 en Atlanta, GA.
El diseño de una experiencia STEMaker para sus estudiantes
Pónte el sombrero de “fabricante” y aprender a diseñar una experiencia STEMaker que involucra a los estudiantes en el pensamiento de alto nivel, integrando contenidos y prácticas STEM, y generando soluciones para situaciones del mundo real. En esta sesión, usted colaborará para completar un rápido desafío de diseño práctico, planear una actividad de aprendizaje basada en estándares de STEMaker e identificar recursos que le ayudarán a transformar su salón de clases en un STEMakerspace riguroso y relevante.

En mi sesión, los participantes participaron en varias actividades para ayudarse a sí mismos y a sus estudiantes a:

  • (re) imaginar las posibilidades de STEM;
  • (Re) crear soluciones significativas, del mundo real, y
  • (re) pensar productos y procesos.

Hemos despertado la curiosidad con el aprendizaje experimental, hacer algo que importa con una “bolsa de cosas”, para demostrar cómo una experiencia STEMaker puede ser de bajo costo y baja tecnología, manteniendo altos niveles de compromiso y, por supuesto, divertido.

A continuación, cimentados la experiencia STEMaker en los marcos de aprendizaje, tales como el

para ilustrar cómo una serie de actividades de aprendizaje basadas en estándares puede comprender una experiencia de aprendizaje riguroso y relevante.

Un estudio reciente informó que los maestros quieren un mayor desarrollo profesional para ayudarles a aplicar STEM, específicamente el ciclo de diseño de ingeniería. Pidieron, por lo que respondieron con unos pocos ejemplos de los ciclos de diseño de ingeniería para todas las edades:

El resto de la presentación ejemplifica formas para que los maestros implementen el ciclo de diseño de STEMaker en sus aulas. Los participantes con entusiasmo pensaron posibles desafíos de diseño con la persona a su lado.

Valientes voluntarios jugaron en una ronda rápida de “Sí, y. . . “Para modelar la forma de estructurar las actividades de una lluvia de ideas o ideación, capacitando a los estudiantes a construir sobre las ideas de los demás. También echa un vistazo a la Agencia por diseño pensando rutinas para la educación fabricante. Se instó a los participantes a utilizar las herramientas digitales, tales como instaGrok , al andamio investigación y aprovechar la experiencia local a través de visitas a las clases o sesiones de Skype. También alenté a los participantes a que deliberaran acerca de invitar a un grupo diverso de expertos locales a sus aulas, ya que servirán como modelos para ayudar a los estudiantes a imaginar su futuro.

Conectando de nuevo a nuestro desafío de diseño de apertura, hacer algo que importa con una “bolsa de cosas”, me recordó a los participantes que el aprendizaje STEMaker puede ser de bajo costo y baja tecnología, y también les pidió que considerar el uso de herramientas digitales para documentar el proceso.

Para concluir, hice hincapié en que la evaluación y la retroalimentación fueron fundamentales para realizar el ciclo de diseño STEMaker como una experiencia de aprendizaje. Cuando esperamos que los estudiantes revisen su forma de pensar, neutralizamos la noción de tomar riesgos y normalizamos las acciones para intentar, aprender y volver a intentarlo. Es entonces, que comenzamos a cambiar la narrativa de nuestras aulas y preparar a los estudiantes para la vida real en el siglo XXI.

PS Aquí hay una breve lista de los recursos de #STEMaker que compartí con los participantes.

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5 Ways to Make STEM More Exciting For Students

ORIGINAL: Edudemic
April 6, 2015 @atxcopywriter
Image via Flickr by Maryam
For many students, the list of subjects included in STEM – science, technology, engineering and math ­– doesn’t inspire the same level of passion and interest as other subjects. This is a shame, because many STEM careers are lucrative and the industries they’re in just keep growing.
Almost half of students expressed an interest in STEM majors and occupations, including a healthy number of female students (46%). But that expressed interest hasn’t yet translated into a diversification in who’s getting jobs in STEM. In engineering, computer, and math sciences professions women still seriously lag behind men. And racial minorities don’t fare much better.
Many people have ideas about ways STEM can be discussed and taught to interest more of the student population. For the students who see less appeal in numbers and facts than stories and ideas, STEM subjects don’t have to seem dry and lifeless. So much of how students feel about STEM depends on how they learn about it.
5 Tips for More Exciting STEM Lessons
1) Incorporate Pop Culture
Use Alice’s Adventures in Wonderland to talk about math and logic, or A Wrinkle in Time as a launching board to discuss physics. Or assign the popular podcast Star Talk, in which Neil Degrasse Tyson talks with (often famous) guests about the intersection between scientific inquiry and pop culture, taking on subjects like the science of superheroes and the zombie apocalypse.
Every year brings new big blockbusters that incorporate science and tech. What can students learn about space from Interstellar? (Google can help with that one.) Terminator can inspire a discussion about A.I., and Captain America can tie in to a lesson on the tech actually developed by the country during WWII.
Showing the role science and math play in stories and creativity can make all those students who think they only care about English and history realize that science actually has a lot going for it too.
2) Make it Relevant
For some students, the challenge of STEM is that it seems distant from the concerns of their everyday life. Brainstorm assignments that show them how they encounter STEM in their day-to-day. You could have students each research a tech advancement that saved lives or otherwise made the world better. The possibilities are seemingly endless:
  • The crops scientists developed to help us avoid world hunger.
  • The development of vaccines.
  • The invention of running water.
  • The rise in antibiotics.
  • The importance of satellites to help us see extreme weather coming.
That’s just a starter list. This site that celebrates scientist lifesavers can help you generate a few more ideas.
For a less lofty way to show science’s relevance, you could tell your students to each pick an object they encounter every day and research what goes into making it. Your iPhone doesn’t work on magic, and all sorts of everyday objects contain some kind of chemicals or minerals people never think about.
3) Get a Debate Going
Most students are taught about concepts like negative numbers as though they’re the truth, plain and simple. In fact, they were controversial and different mathematicians made impassioned arguments for and against them over many years before they became largely accepted.
How much more interesting are negative numbers to you now than they were five minutes ago?
Debate makes subjects more engaging — specially a debate that students can get riled up about on both sides.
STEM subjects bring up ample opportunities for heated debates, such as:
  • Should we fear A.I.?
  • Should animals be given human rights?
  • Was development of the nuclear bomb worth it?
  • Is technology changing how our brains work for better or worse?
  • Should money be spent going into space or helping people here on earth?
One way to get students really invested in researching a subject is to raise the stakes. Can your opinion (or the one you’re assigned to defend) stand up against someone else’s arguments?
4) Bring in Guest Experts
Whether you can get them to come into the classroom itself or instead set up a Skype call, people in STEM professions can clue students in to what those jobs look like day in and day out.
You get bonus points here for inviting successful people working in STEM fields that don’t look like the norm. Women and people of color making their mark on predominantly white and male professions will show your students that they don’t have to fit into a certain box to pursue those careers themselves. MIT has a series of videos on their website that show the experiences and insights of a diverse array of chemists. That’s the kind of thing that can help students of all types visualize themselves in a STEM career.
5) Let Student Passions Drive Their Assignments
No teacher needs to be told that every student is different. While it’s certainly not easy, working with individual students to come up with project ideas based on something they’re already passionate about can make for some real excitement.
A book lover could be assigned a seminal science fiction text and asked to do an assignment on the scientific issues explored in the book. A sports lover could be asked to analyze the math and physics behind the sport – how do angles, shapes, and distances play into creating the game they love? A photography enthusiast could be tasked with identifying and recording different plants and animals in her neighborhood.
A project that incorporates something they already love will feel more personal to each student than anything assigned to the whole class. It would give them an excuse to take ownership over their work and research in a way that will stick with them longer than many other assignments.
STEM doesn’t have to be a dry subject. Professionals and researchers are doing fascinating things in the STEM field every day. Students need a way to see that side of the story.

La genial respuesta que Wil Wheaton dio a una niña que le preguntó si en el colegio le decían “nerd”

ORIGINAL: SoyChile
04.04.2014

El actor y escritor estadounidense (Wil Wheaton) no solo le dio una valiosa lección a la pequeña, sino que entregó un mensaje que todos deberíamos escuchar. Muchos niños han sufrido o sufren de bullying en el colegio, lo que los hace sufrir tanto a ellos como a sus familias. Pero hay palabras que tienen más poder que el apodo “nerd”.

Durante una conferencia de prensa, una niña le preguntó al actor y escritor Wil Wheaton, conocido por su rol en Star Trek y The Big Bang Theory, si en el colegio le decían nerd y, de ser así, cómo lidiaba con eso.
La respuesta del actor fue una lección de vida para todos los niños y también para los adultos.